Hace siete meses, la familia de Solange Reyes escapó milagrosamente de la tragedia que costó la vida de 9 personas en el barrio 18 de mayo. Eran un poco más de las nueve de la noche del 17 de octubre pasado, cuando en muchos lugares del país caía un torrencial aguacero y particularmente en Managua.

Esa noche, Solange -embarazada de seis meses- estaba sola luchando por tapar los hoyos del zinc por donde penetraba la lluvia, mientras sus otros dos hijos estaban acostados muy temerosos, y su esposo, Byron Zeledón, aún no llegaba por andar vendiendo de manera ambulante.

Los minutos pasaban y la lluvia no cesaba. Solange se cansó de intentar tapar los múltiples agujeros del zinc y se acostó junto a sus [email protected] No habían pasado ni tres minutos cuando escuchó el crujir de la pared, levantó rápidamente a los chavalos y segundos después todo su humilde hogar y de la de sus vecinos, fue aplastado por un muro perimetral que mató a nueve personas.

“Yo estaba viviendo pegada a las losetas y vivíamos con miedo. Ahora no tenemos miedo porque sé que estamos seguros con toda mi familia y gracias a Dios no se nos pasa el agua a como era allá en el 18 de mayo”, testimonió Reyes.

Tan grande ha sido el cambio de la familia de Solange, que hasta una pequeña pulpería ha instalado en su nuevo hogar, lo que le ayuda a mejorar sus condiciones de vida.

Siete meses después de ocurrida esa tragedia, hoy Solange y su esposo viven una nueva vida en Ciudad Belén, una ciudadela construida por el Gobierno Sandinista que ha venido a darle seguridad y tranquilidad a muchas familias que vivían en lugares de alto riesgo.

Los que vivieron en carne propia la tragedia del barrio 18 de Mayo fueron trasladados, primero a albergues, pero ahora viven seguros en Ciudad Belén. Allí pasaron el vendaval del pasado martes 2 junio, lluvias que causaron grandes daños a la infraestructura vial de la capital y dejó afectada a más de 2 mil personas.

Solange manifestó que por primera vez en mucho tiempo no le tuvo miedo a la lluvia. Sus hijos durmieron tranquilos porque ya no se mojaron. Atrás quedó la incertidumbre de cada invierno cuando la lluvia ingresaba sin ser invitada a sus hogares.

Esa seguridad y tranquilidad que vive Solange, también la protagonizan otras 1,747 familias que han sido trasladas hasta el momento a Ciudad Belén.

“Yo acampé la lluvia en una parada de buses. Cuando dejó de llover salí corriendo hacia la casa y observé la tragedia. Lo primero que hice fue buscar a mi mujer y mis hijos, que gracias a Dios no les pasó nada. Mi casa era de puro zinc viejo, a como podíamos íbamos recogiendo para comprar láminas de zinc y así la construimos cuando compramos ese terreno”, dijo Zeledón.

Ahora afirma que Dios intercede a través del Comandante Daniel Ortega para ayudar a las familias empobrecidas, como la suya, que vive con tranquilidad y sin miedo de ser aplastada por un muro o arrastrada por una corriente de agua.

La señora Luz Marina Narváez, coincide con el testimonio de Solange y Byron, pues de estar en permanente riesgo, ahora la vida le sonríe en su vivienda de Ciudad Belén.

“Le damos gracias a Dios que me regaló esta casa, vivíamos en condiciones feas en el barrio Carlos Núñez, vivíamos en la orilla de un cerro y cuando llovía todo el agua se venía con lodazales y ahora gracias a Dios no vivimos en peligro, estamos tranquilos y seguros. Las lluvias ya no se meten en la casa, es una bendición vivir aquí”, comentó doña Luz Marina.