El Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos monitorea las comunicaciones por celulares y vigila a los ciudadanos con cámaras de alta tecnología en una treintena de ciudades del país, con una flota de pequeños aviones.

Estas actividades se realizan sin aprobación judicial, aunque el FBI asegura que se utilizan en pesquisas que están en proceso de realización, que los vuelos tienen lugar según las reglas que rigen los tipos de equipamientos así como las justificaciones y la duración de las misiones.

De acuerdo con una investigación realizada por la agencia noticiosa norteamericana Associated Press (AP), estas aeronaves también graban actividades de los ciudadanos que no están relacionadas con la comisión de delitos.

Operaciones similares fueron reveladas recientemente por el diario The Washington Post, al señalar que el FBI utilizó aviones espías para vigilar las protestas en la ciudad de Baltimore, Maryland, tras la muerte del afroamericano Freddie Gray a manos de la policía.

La operación secreta que transcurrió durante varios días, motivó una solicitud de información por parte de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) al Gobierno para que este argumente la autoridad legal en que se basaron estas acciones y el alcance de la tecnología utilizada.

Muchas de estas tecnologías tienen un alcance muy amplio y como mínimo el público tiene derecho a saber lo que sucede, dijo Jay Stanley, un experto de la ACLU en temas de privacidad y uso de tecnologías.

Activistas por los derechos civiles estiman que la capacidad para controlar los movimientos de los individuos puede permitir a las autoridades identificar a las personas, inmiscuirse en su vida personal y violar las garantías constitucionales, en particular la libertad de asociación.