“Todo en la vida trata sobre el sexo, excepto el sexo. El sexo trata sobre el poder”, dice una famosa frase del escritor Oscar Wilde, y que parece hoy ser validada por un estudio sociológico de la Universidad de Connecticut (EEUU).

El estudio, desarrollado por Christin L. Munsch, de la citada universidad, señala que la dependencia económica en un matrimonio conduce a que un porcentaje de hombres y mujeres sean infieles a sus parejas.

¿Por qué? Según explica Munsch, las personas prefieren sentirse al mismo nivel que su pareja en las relaciones, no quieren sentirse dependientes del otro u otra.

En los resultados, la especialista observó que en un año, mujeres que eran económicamente dependientes de sus maridos tenían un 5 por ciento más de probabilidades de ser infieles, mientras que en los hombres la probabilidad alcanzaba el 15 por ciento.

“Para los hombres, especialmente los jóvenes, la definición de masculinidad se centra en la virilidad y la conquista, particularmente respecto a tener múltiples parejas sexuales. Es por eso la infidelidad puede ser vista como un modo de restablecer la masculinidad amenazada. De esta manera, los hombres que son infieles tratan de alejarse, y posiblemente castigar, a aquellas esposas con mejor remuneración”.

Según el estudio, mientras la mujer se sienta más la proveedora de su hogar, es menor probable que tenga el impulso de buscar una aventura extra marital. En cambio, si el hombre cubre hasta un 70% de los gastos de un hogar, es más probable que busque otros rumbos. Aún así, resulta más probable que lo haga si es él quien depende de su esposa.