Las acusaciones de que la lista negra de los sancionados por Rusia es arbitraria son absurdas, ha declarado el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov.

"Es incluso embarazoso tener que explicar que esa lógica es absurda e insensata y es un intento de sustituir el derecho internacional por sus propias preferencias políticas", ha indicado a los periodistas.

Según el canciller ruso, Moscú no quiso publicar la lista de sancionados para evitar un escándalo.

"Ya que no quisimos seguir el mal ejemplo de la Unión Europea organizando una gran campaña de divulgación de estos nombres, como lo hizo Bruselas (con la lista negra de funcionarios rusos), nosotros simplemente transmitimos la información sobre nuestra lista de sancionados a nuestros socios en la UE", aclaró.

El ministro agregó que la lista fue entregada a la Unión Europea de manera confidencial, pero luego se filtró a los medios, lo que representa "una violación de las normas éticas".

Lavrov destacó que las sanciones rusas fueron impuestas contra los políticos que apoyaron el cambio de poder en Ucrania, que tuvo como resultado la discriminación contra los habitantes rusos del país.

"Esto contradice a muchas convenciones firmadas por Ucrania, que exigen defender los derechos de las minorías étnicas", señaló.

El jefe de la diplomacia rusa descartó que Moscú sea el primero en ampliar la política de sanciones, añadiendo que todo depende de los socios europeos.

El pasado sábado Moscú prohibió la entrada en Rusia a 89 funcionarios de la UE en respuesta a las prohibiciones impuestas por la UE contra ciudadanos rusos.

En 2014, Estados Unidos, la Unión Europea y países aliados impusieron medidas restrictivas contra la economía rusa e individuos particulares.