Aunque países como Nicaragua, que recibió un reconocimiento de la OPS/OMS por sus contribuciones en la lucha contra el tabaquismo, lo que indica mayor conciencia sobre sus efectos, esta droga representa un peligro mortal para los millones de consumidores en todo el mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada seis segundos fallece una persona a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco, lo que representa casi 6 millones de muertes al año, y se estima que en 2030 la cifra llegará a más de 8 millones.

El tabaquismo representa la principal causa prevenible de muerte por su afectación a los pulmones, el corazón y el sistema vascular, informaron especialistas en el marco del Día Mundial sin Tabaco que se celebra el 31 de mayo.

"En este último tiempo la gente se encuentra preocupada por vivir mejor, presenta más adherencia a los tratamientos y trata de alimentarse más naturalmente. Si uno dijera que hay una pastilla para prevenir cáncer y enfermedades cardiovasculares seguramente la tomarían; eso mismo implica dejar de fumar", indicó la médica cardióloga Laura Grynberg.

Y continuó: "La enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo, y entre sus factores de riesgo como están la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes, y el único que se puede erradicar por completo es el tabaquismo".

"El consumo de tabaco se sostiene por tres factores: por un lado, hay un tema cultural, de hecho recién hace poco tiempo se ha tomado conciencia de los daños, hasta hace poco los médicos fumaban hasta en los consultorios", sostuvo Grynberg.

En este sentido Del Olmo añadió que "no sólo no hay condena social al consumo de tabaco sino que en algunos ámbitos sigue siendo 'fashion', aunque esto ha cambiado y mejorado mucho en estos último 20 años".

En tanto, la especialista añadió otro factor: "La mayoría de las personas, de todos los niveles socioeconómicos, aunque conocen los daños que produce el tabaquismo no cree que esos efectos puedan suceder en sus cuerpos y esto tiene mucho impacto sobre todo en los jóvenes".

La fortaleza de la industria tabacalera es otro punto central que mencionaron ambos profesionales: "Se trata de corporaciones que manejan mucho dinero, muy fuertes y que en algunas economías regionales tienen un peso enorme", sostuvo el neumonólogo.

En este sentido, la OMS pidió a los Estados miembro que ratifiquen el protocolo (Nicaragua fue el primer país en adherirse) para acabar con el comercio ilícito de productos de tabaco, una medida que permitiría a los gobiernos recaudar anualmente unos 3.000 millones en concepto de impuestos.

Además, el organismo solicitó que se aumenten los impuestos sobre los cigarrillos: "El precio más barato del tabaco incita al consumo a los más jóvenes, reduce los ingresos públicos y los recursos destinados al desarrollo socioeconómico, sobre todo en los países de ingresos bajos que dependen en gran medida de los impuestos sobre el consumo", describió la OMS en un comunicado.

Además, según el organismo, la industria "también está tratando de impedir la aplicación de medidas para el control del tabaco, como el aumento de los impuestos o las advertencias sanitarias gráficas, alegando que estas fomentarán el comercio ilícito".

Por ello, según el doctor Douglas Bettcher, director del departamento de la OMS sobre Prevención de las Enfermedades No Transmisibles, "la salud pública libra una dura batalla contra una despiadada industria".