Más de 85 mil iraquíes dejaron sus hogares en las últimas dos semanas como resultado de la escalada de violencia que acompaña el avance del Estado Islámico (EI) en el país árabe, informó hoy Naciones Unidas.

Según un comunicado de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la toma del distrito de Ramadi por los yihadistas, el 17 de mayo, y la ofensiva gubernamental para recuperar ese distrito de la occidental provincia de Al-Anbar disparan el temor en la población.

La OCHA precisó que desde el 8 de abril, 180 mil familias han sido desplazadas en Ramadi de sus casas, una de las recientes muestras de la inestabilidad que vive Iraq desde la agresión y posterior ocupación estadounidense, de 2003, agravada el año pasado con el accionar del EI y su campaña de terror.

En su informe, la Oficina llamó la atención por las pésimas condiciones que enfrentan los refugiados.

Causan preocupación las dificultades en sanidad que enfrentan los desplazados en instalaciones de la capital Bagdad, las cuales desatan enfermedades, como la diarrea entre los niños menores de cinco años.

De acuerdo con la OCHA, están en curso esfuerzos para atender a las víctimas de la cruzada del EI para imponer en la región un califato, indetenible hasta el momento pese a los bombardeos liderados por Estados Unidos y la ofensiva del ejército iraquí.