Su Eminencia Reverendísima Cardenal Miguel Obando y Bravo, al celebrar sus 30 años de vida cardenalicia, manifestó sentirse agradecido con el pueblo de Nicaragua, que a través de los años lo ha apoyado en su largo caminar al servicio del Señor.

El líder religioso, brindó estas palabras durante una entrevista realizada en las instalaciones de la Universidad Católica de Nicaragua (UNICA).

Al cumplir tres décadas de haber sido nombrado Cardenal por el Papa Juan Pablo II, afirmó que una de sus constantes luchas ha sido que Nicaragua alcance la paz.

“Son treinta años de Vida Cardenalicia donde hemos pedido al Señor que nos ayudara en el cumplimiento del deber. La población ha sido muy buena conmigo, siempre me ha animado y en los lugares que he recorrido me he encontrado gente que nos daba palabras de aliento y sabían correspondernos”.

Recordó que con la ayuda de Dios se logró detener el derramamiento de sangre durante la guerra.

“Hubo momentos difíciles. Aquí estuvimos en guerra y tuvimos que servir de mediadores tratando de ayudar en la medida de nuestras posibilidades. Recuerdo que fueron momentos difíciles la toma del Palacio y la toma de la casa de Chema Castillo. Momentos muy complicados. Y tuvimos que pedirle al Señor que nos ayudara para que se evitara más el derramamiento de sangre”.

“La finalidad es propagar el evangelio, que Cristo sea conocido, así que siempre seguí, recorrí un poquito las montañas de Matagalpa y Jinotega”, enfatizó.

Nombramiento, muestra de amor del Papa Juan Pablo II a Nicaragua

El Cardenal manifestó que a través de su nombramiento el Papa Juan Pablo II mostró el amor que le tuvo al pueblo de Nicaragua.

“El Papa Juan Pablo II amaba a Nicaragua porque siempre que se encontraba a un nicaragüense le decía ‘¡Nicaragua!’. La recordaba con mucho cariño y siempre que nos encontrábamos con el Papa Juan Pablo II me decía, cómo va Nicaragua, yo le contaba cómo iba y casi siempre nos invitó a su mesa y participamos de sus almuerzos”, recordó.

Sobre su nombramiento, externó que “No me imaginaba recibir esa noticia de ser nombrado Cardenal. Me llamaron creo en la Nunciatura a eso de las dos de la madrugada para avisar que me habían hecho Cardenal y le agradecí al Señor porque uno siempre tiene que agradecerle a Dios todos los beneficios y a las personas que han estado al lado de uno colaborando”.

Uno de esos amigos que ha estado al lado del Cardenal por más de 40 años ha sido Monseñor Eddy Montenegro Avendaño.

“Hace 30 años estábamos acompañando al Cardenal Obando, en ese entonces arzobispo de Managua, donde el Papa lo llamaba a integrarse al colegio cardenalicio. No hay duda que el Cardenal desempeñó muchos trabajos y misiones en América Latina”.

“Para Nicaragua ese momento sirvió de mucha alegría, porque eso ayudaba a que Nicaragua siguiera trabajando por alcanzar la reconciliación y la paz”, finalizó Monseñor.