El sacerdote Miguel D’Escoto, quien es actualmente asesor del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para política exterior, resaltó conmovido la beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero y recordó con dolor sus funerales.

En entrevista con Prensa Latina en El Salvador, expresó su emoción por el acto que reivindica la lucha de monseñor Romero a favor de los pobres a través de la denuncia y la defensa del evangelio.

D’Escoto rememoró asimismo, los acontecimientos durante su funeral en los cuales participó junto a otros líderes religiosos del continente.

"Es muy doloroso recordar", dijo D’Escoto quien era canciller entonces del gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

Narró que él celebraba misa el día 30 de marzo 1980 en sus funerales en la Catedral Metropolitana, al lado del cardenal Ernesto Corripio y Ahumada, arzobispo emérito de México.

De pronto francotiradores desde los edificios alrededor de la plaza cívica abrieron fuego contra el público, y "fue como un tsunami humano, la gente vino corriendo a la Catedral y el altar que estaba en las gradas se fue por los aires" con la estampida, contó.

"Hasta las hostias se fueron y yo sentí también que me iba como arriba de una ola y fui a caer a unos 20 metros, encima nada más y nada menos que de un gran amigo: monseñor Sergio Méndez Arceo, un obispo tremendamente solidario con Cuba, con Nicaragua, con todos los revolucionarios", relató.

Refirió que dentro de la iglesia se refugiaron muchas personas, había muertos, otros desmayados, y los más bajitos apenas podían respirar en el tumulto. Afuera se escuchaban los disparos y los gritos.

Estaban sacando a la gente de la Catedral en fila, uno a uno, con las manos en la cabeza, como sospechosos, para una iglesia que estaba como a unas cinco cuadras, describió.

Recalcó que él se negó a levantar los brazos, y así se lo hizo saber a Napoleón Duarte, entonces de la Junta Revolucionaria quien lo había llamado por teléfono para rescatarlo de aquella situación en la Catedral.

Aquel día de los funerales de Monseñor Romero "fue tremendo", tiraban a la gente que corría desesperada para guarecerse.

"Monseñor Romero es un mártir, y su martirio es muy parecido al de Jesús" que fue crucificado, aseguró D’Escoto quien presidió el 63 Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Este 23 de mayo de 2015 monseñor Oscar Arnulfo Romero fue beatificado en El Salvador, 35 años después de su asesinato en medio de su ejercicio pastoral.

Su muerte, a manos de un francotirador que cumplía las órdenes del mayor Roberto D’Aubuisson, fundador del partido de derecha Alianza Republicana Nacionalista y de los grupos de exterminio conocidos como los escuadrones de la muerte, sigue en la impunidad.