Portando fotografías, pancartas y entonando cánticos religiosos, las Comunidades Eclesiales de Base (CEB) de distintas regiones de Nicaragua se concentraron este sábado en la Plaza de las Victorias, en Managua, para celebrar la beatificación del sacerdote salvadoreño Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Tras concentrarse en este lugar, inició una marcha hacia la Rotonda de Metrocentro, y de ahí hacia la cancha de la Universidad Centroamericana.

Con esto, los fieles católicos quisieron rememorar el camino de Monseñor Romero, quien desde el púlpito y con su muerte demostró su entrega a seguir los pasos de Jesucristo.

Para ellos la ceremonia de beatificación del Sacerdote Mártir fue la confirmación de un sentimiento que ya estaba arraigado entre los fieles desde hace 35 años.

“El ya estaba beatificado desde más antes por su pueblo”, dijo Maritza Chávez, miembro de las Comunidades Eclesiales de Masaya.

“El fue un mártir que luchó por su pueblo, a la par del pueblo, pero no con armas sino diciendo la verdad”, agregó esta devota católica.

Y es que para sus seguidores Monseñor Romero es un santo desde cayó víctima de las balas, porque con su muerte demostró una entrega irrestricta a las enseñanzas de Jesús.

“Es un gozo saber que tenemos un santo latinoamericano que luchó por la justicia, por los pobres. El bajó a las calles, bajó a las comunidades y se dio cuenta de la vida que pasaban y por eso lo mataron, porque él denunciaba la injusticia”, manifestó Isabel Carballo, habitante del barrio capitalino Nueva Libia.

En la marcha participaron decenas de jóvenes, quienes se mostraron comprometidos con hacer realidad los sueños del sacerdote católico.

En este sentido Jorge Pomier, Coordinador de la Pastoral Juvenil de las Comunidades Eclesiales de Base, manifestó la alegría que sienten porque Centroamérica cuenta ahora con un nuevo beato.

“Estamos celebrando la beatificación de Monseñor Romero, la vida de él que fue entregada por su pueblo”, expresó Pomier.

Al llegar a la Universidad Centroamericana los asistentes a la marcha se congregaron en una pequeña vigilia con la que quisieron expresar su agradecimiento a Dios por acoger a Monseñor Romero como su siervo cercano.