Desde las seis de la mañana de cada sábado, la jovencita Saylin Altamirano se levanta muy entusiasmada. Este día le toca acudir a sus clases en la secundaria rural, donde no pierde ni un detalle de lo que le enseñan el colegio Rafaela Herrera de la comunidad de Laurel Galán en el municipio de San Francisco Libre.

Saylin, de apenas 13 años, ya cursa el séptimo grado de la modalidad de Secundaria Rural, alternativa educativa que inició en el 2014 el Gobierno Sandinista, a través del Ministerio de Educación, en alianza con los gobiernos locales de los 153 municipios del país.

Esta jovencita tiene la meta de culminar la secundaria, posteriormente con la ayuda de Dios y de las autoridades locales y del gobierno, lograr una beca para estudiar magisterio, pues considera que junto a la carrera medicina, ser profesor es una vocación y un apostolado que ayuda a otras personas.

“Si no hubiese este curso, seguramente estuviera en un colegio de San Benito, pero iba a ser muy difícil porque somos de escasos recursos y para llegar al colegio es muy largo, en cambio aquí me tardó media hora para llegar a clase y mi meta es estudiar para ser profesora en mi misma comunidad”, comentó Saylin.

Ervin Altamirano, es hermano de Saylin, igual cursa la secundaria rural, está en octavo grado y se viene trazando muchas metas, lo hace porque tiene la fe y confianza que el Gobierno Sandinista le ayude con una beca universitaria. Para lograr su objetivo, pone todo su empeño y energía para estudiar y sacar buenas notas.

“Aquí me toca cerca estudiar, en otro lugar tenía que caminar más de diez kilómetros y para eso tenía que salir más temprano, en cambio ahora salgo a las seis de la mañana para estar antes de las siete en clase”, señala Ervin, quien agradece la oportunidad al Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, de garantizarle a secundaria en sus propias comunidades.

Doña Zeneyda Treminio, madre de un jovencito que cursa el séptimo grado (primer año de secundaria), afirmó que esta modalidad, ha sido un apoyo muy importante para los padres de familia que no tienen recursos para enviar a sus hijos a colegios del casco urbano de San Francisco Libre o San Benito en Tipitapa.

“Yo miraba a [email protected] niñ@s que tenían que salir de sus comunidades montados en caballos, era muy difícil para ellos, ahora los padres tenemos la facilidad, sobretodo los que no tenemos bestia (animales de transporte) para que nuestros hijos vayan a clase, pero ahora sí tenemos cerca el colegio y lo que nos queda es apoyarlos para que culminen sus clases”, señaló doña Zeneyda.

El compañero Ángel Martínez, director del colegio Rafaela Herrera, detalló que 46 jóvenes de comunidades rurales de San Francisco Libre, están llegando todos los fines de semana para cursar su séptimo y octavo grado.

“Hemos considerado que el impacto ha sido bastante satisfactorio, porque esto permite a los estudiantes que tenían que recorrer tantos kilómetros, ahora lo hacen en un colegio muy cercano a sus hogares, a sus comunidades y si esto no fuese así, estos niñ@s no podrían ejercer sus estudios por dos razones: uno, la lejanía, y dos, factor pobreza”, comentó Martínez.

Agregó que la secundaria rural les garantiza la continuidad de sus estudios y les posibilita opciones para ingresar la universidad.

“Esto les permite que se preparen para la universidad, esto es satisfactorio, ya cuentan con esta secundaria y tienen oportunidades y consideramos que el gobierno ha hecho una gran labor en estas comunidades”, enfatizó el docente.