Los ciudadanos y ciudadanas salvadoreños, radicados en Nicaragua, se congregaron en la Embajada de El Salvador en Managua para presenciar la transmisión de la ceremonia de beatificación del mártir Monseñor Oscar Arnulfo Romero.

Entre la degustación de los diferentes platillos representativos de la gastronomía salvadoreña, hombres y mujeres originarios de ese vecino país del noroeste de Nicaragua han manifestado su satisfacción de poder juntarse como hermanos a ver uno de los hechos más trascendentales de la iglesia católica salvadoreña.

"Como salvadoreña estoy feliz, no puedo expresar realmente la emoción, una emoción infinitamente grande de saber que al fin nuestro profeta y mártir está siendo reconocido por la iglesia (aunque) para su pueblo él ya era un santo", expresó Sofía Baires.

Sara Martínez, Cónsul General de El Salvador en Nicaragua, afirmó que en esta fecha los corazones de los salvadoreños están llenos de júbilo, sintiéndose también agradecidos y felices por el acompañamiento de la comunidad nicaragüense en esta celebración tan importante, viviendo una fiesta donde también se han integrado a los menores con una diversidad de actividades llevadas a cabo en la sede diplomática.

“Es un reconocimiento a su vida, al legado que él dejó. Monseñor Romero era un defensor de los derechos humanos, fue llamado la voz de los sin voz y (esto es) un reconocimiento a su vida porque vivió y luchó por los pobres, entonces nosotros estamos muy felices por ese reconocimiento a su legado (porque) se está enarbolando una bandera que significa que debemos, los que podemos, hablar por los que no son escuchados”, añadió Martínez.

Odette Lourdes Marroquín indicó que para ella y sus compatriotas la beatificación de Monseñor Romero representa un orgullo para toda Centroamérica, porque se extenderá al resto del mundo el mensaje que promulgó en vida el ahora beato Romero, ejemplo que todo católico debe seguir, sus ideas y sus deseos de que se hiciera justicia.

“Para mí es una gran emoción que se reconozca la beatificación de Monseñor Romero, me embarga la emoción y creo que había tardado mucho tiempo en que la Iglesia reconociera, pero por fin ya llegó la beatificación y esperamos que pronto lo podamos ver en los altares como santo”, manifestó el salvadoreño Tomás Rodríguez.

Rodríguez destacó la lucha que emprendió Monseñor Romero para hacerle justicia a la gente pobre y ese es hoy el principal legado que le ha dejado a todos los cristianos católicos del mundo.

A la Embajada también se hicieron presentes algunos nicaragüenses que de alguna u otra manera han estado ligados al pueblo salvadoreño y de esa manera compartir con ellos un momento tan hermoso para todos los católicos centroamericanos.

“Monseñor Óscar Arnulfo Romero de América, es decir un santo, un hombre que fue la voz de los desposeídos en la guerra que se libró en la hermana República de El Salvador. Un santo que hoy se honra junto al pueblo salvadoreño y pronto lo veremos hecho un santo. Y los nicaragüenses nos sentimos honrados porque definitivamente el modelo que nosotros impulsamos es un modelo dedicado a eso, a los desposeídos, a los pobres, a los que no tienen voz y él (Monseñor Romero) se erigió en eso, en ser la vida y el alma de esos pobres y por eso dio la vida, por esa lucha que libro a favor de ellos”, declaró el diputado sandinista al Parlamento Centroamericano, Odell Incer Barquero.

Morena Bustamante, Encargada de Negocios de la Embajada de El Salvador en Nicaragua, aseguró sentirse muy contenta de compartir entre salvadoreños y nicaragüenses la beatificación de Monseñor Romero.

“Me siento honrada porque hermanos nicaragüenses se hayan acercado y estén celebrando junto a nosotros esta gran alegría que estamos teniendo ahorita, eso significa que hay una solidaridad de hermanos que conocen el mensaje de Monseñor (Romero) y definitivamente para nosotros es un gran respaldo porque eso nos da incentivos para continuar luchando por la paz y los derechos humanos así como lo hizo Monseñor Romero”, comentó Bustamante.