El domingo pasado Taylor Swift realizó el lanzamiento de su último video musical: Bad blood, y lo hizo de la mejor manera, durante la entrega de los Billboard Music Awards 2015 con la colaboración del rapero Kendrick Lamar.

La influencia de Taylor en impresionante en pocos días “Bad Blood” ya supera los 20 millones de reproducciones en Youtube, y es el número 1 en iTunes, el éxito de este video no es de sorprenderse, por el simple hecho de que Swift también se destaca como una ingeniosa marketera, durante semanas realizó una fabulosa campaña de expectativa en sus redes sociales por lo que todos sus seguidores se mantuvieron más que pendientes de cada indicio que divulgaba la estrella.

Y es que si hablamos de estrategias de marketing Taylor Swift nos puede enseñar unas cuantas cosas donde nos demuestra con cada una de sus acciones que las estrategias mercadológicas deben ser parte de todo lo que pueda ser visto como producto o marca.

Bad blood cuenta con la participación de distintas celebridades, como Selena Gomez, Ellie Goulding, Cara Delevinge, Jessica Alba, Cindy Crawford, Hayley Williams, Karlie Kloss, Lena Dunham, Ellen Pompeo y Mariska Hargitay, por lo que Swift no fue la única que se dedicó a difundir el lanzamiento del video en redes sociales, lo que sumó a muchos más fanáticos de diversas artistas a la lista de personas ansiosas por ver este video, una forma ingeniosa que darle un valor agregado a este nuevo producto.

Por otro lado el dominio que Swift tiene de las redes sociales es increíble. Tiene más de 47 millones de seguidores en Twitter, también la encontrás en otros canales 2.0, como Facebook, YouTube, Tumblr, Pinterest, Instagram, Vine, Line… No hay prácticamente ninguna plataforma social en la que Swift no haga oír su voz. ¿Y porque será que la encontramos en tantas redes? Bueno es una respuesta simple que todo marketero debe entender, cada una de las redes sociales es diferente y tiene características únicas, es más que claro que la señorita Swift entiende cual es el target para cada plataforma social y sabe cómo manejarlo a su favor y por eso maneja de distintas manera a cada red social, es una melodiosa voz que suena de manera homogénea pero de manera diferente en cada plataforma.

Y si de alianzas comerciales hablamos no se queda atrás, se unió a American Express para “acercar a sus fans a los recovecos de su música” y también hizo otra movimiento acertado al aliarse con la oficina de turismo de New York para promocionar la gran manzana.

Con ambas asociaciones, la marca Taylor Swift ganó en valor porque sus socias eran marcas que se ajustaban a ella como un guante. Otro tip para los marketeros, deben asociarse con marcas que se adapten a su propia personalidad y que le sumen valor, que no se lo resten.

Y claro, esta marca no puede darse el lujo de devaluarse, es por eso que Swift dejo a más que uno con la boca abierta cuando se dio de baja en Spotify y es que la artista asegura que su música es arte y como tal es algo valioso y de que en esta plataforma de alguna manera lo devaluaba.

En la era dorada del marketing de contenidos, esta es una importante lección para los marketeros, que deben dar su justo valor a los contenidos generados en torno a sus marcas.

Devaluarlos es un craso error, pero por otro lado nos podemos preguntar por qué retira su música de plataformas como Spotify, cuando está disponible en plataformas de streaming gratuitas y abiertas a la piratería como YouTube, bueno un video con 10 millones de visitas en YouTube es un éxito promocional, mientras que 10 millones de escuchas en Spotify equivalen a x miles de pérdidas en ventas. Y es que al parecer la estrategia de Taylor se centra en consolidar su marca, y utilizar las plataformas virtuales de manera promocional pero la marca es la marca, no es lo mismo escuchar la música online gratuita y descargarla, a decir “Hey yo tengo el CD de Taylor Swift” y ella lo sabe, y esta estrategia al parecer es efectiva hasta el momento, porque su último álbum 1989 y cada uno de sus sencillos es material histórico, fue el disco más vendido del 2014. De hecho, desde el 2002 no había existido ningún otro álbum que logrará vender más de 1.28 millones de copias en su semana de lanzamiento.