Las víctimas por el trágico deslave en la comunidad de Santa Margarita, departamento de Antioquía, Colombia, se elevaron a 78, declararon fuentes oficiales.

En las últimas horas, equipos de rescate que permanecen buscando víctimas en la zona, dijeron haber otro encontrado otros 9 cadáveres producto de la avalancha.

En cuanto a los damnificados, hasta el momento las autoridades colombianas tienen registradas a 542 personas y se atienden a 37 heridos.

La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) encabezó la entrega de 500 ayudas humanitarias a los damnificados.

Los paquetes incluyeron kits alimentarios, de cocina y de aseo, así como frazadas y colchonetas.

Miembros de la Cruz Roja Colombiana, Defensa Civil, Bomberos, Policía, Ejército Nacional y Fuerza Aérea coordinan esfuerzos para enfrentar las consecuencias del desastre.

“Estamos vivos de milagro”

Consuelo Arredo, de 66 años, está aliviada de tener a su familia al lado tras la tragedia. "Estábamos en la cama cuando sentimos la fuerza de la quebrada. El agua y los palos no nos dejaban abrir la puerta, pero en un desespero mi hijo la tiró y logramos escapar. Estamos vivos de milagro", contó a la agencia AFP.

El deslave se produjo al desbordarse la quebrada Liboriana, que atraviesa el municipio de Salgar debido a fuertes lluvias registradas en los últimos días. Las avalanchas de piedra y lodo arrasaron viviendas, puentes y las vías de la región.

El poblado de Santa Margarita no tiene servicio de agua potable, electricidad ni gas tras la emergencia, varios vecinos retiraban la tarde del lunes barro del interior de sus casas para recuperar los pocos enseres que podían, en tanto volquetas removían restos del alud, según un reporte de la agencia.

"Vi una muchacha que se tiró de un balcón y no pudo escapar de las aguas", dijo Alba Herrera, una mujer que sobrevivió con su hijo de dos años, a la agencia española EFE.

Jorge Quintero, otro sobreviviente, dijo a la televisora colombiana RCN que sintió a su casa moverse.

“Cuando nos dimos cuenta estábamos en medio del deslave. Se llevó una casa y nosotros estábamos en medio, aterrados”, dijo. “Le dije a mi esposa, abracémonos y esperemos que Dios no se lleve nuestra casa y que nos salvemos”.

Mientras León Darío Restrepo contó a RCN que rescató a un joven del río justo después del amanecer del lunes. “Las personas gritaban y corrían para ayudar pero era imposible cruzar el río y todos los puentes estaban cubiertos”, aseguró.

Mientras que otro sobreviviente dijo a la cadena local Teleantiquía que el deslave inició cerca de las 02:00 horas.

“Corrimos por el camino y fuimos a la capilla, las luces se fueron”, dijo. “Entonces tomamos unas lámparas y nos dimos cuenta que todo había desaparecido”.

Después de dejar un rastro de muerte y destrucción en Santa Margarita, el deslave avanzó hacia el perímetro urbano de Salgar, donde tres barrios también sufrieron las consecuencias de esta tragedia, señaló AFP.