El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Olgo Fernández, calificó de dramática la situación que tienen hoy las presas dominicanas por la falta de lluvias.

Ante esta situación, Fernández planteó la necesidad de tomar medidas preventivas que permitan una mejor racionalización de la poca cantidad de agua almacenada en los embalses.

En una reunión del Observatorio Nacional del Agua, Fernández dijo que las únicas presas que operan de manera normal son las de Hatillo, en Cotuí, y Rincón, en La Vega; por el agua reservada en febrero.

Pero dejó claro que las demás presas están "en rojo" y que debido a esa situación el organismo se ha visto en la obligación de operarlas por "tandeo": cinco días de agua y diez cerradas.

La situación es difícil, pues el manejo del líquido incluye también los acueductos y la generación de electricidad, dijo.

Orientó al sector agrícola a programarse. Tanto la siembra como los financiamientos deben estar sujetos a la disponibilidad de agua almacenada en los embalses, dijo. La falta de agua potable se ha agravado en los últimos días en pueblos del Noroeste del país y la sequía mantiene preocupados a ganaderos, agricultores y otros sectores productivos.

Armando Gómez, presidente del Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Lechera, reveló que esa producción disminuyó un 15 por ciento en el norte del país.

Pero esa situación se hace extensiva a otras regiones del sur del país y ya desespera a los agricultores y ganaderos de Baní, Azua, San Juan y Barahona, añadió.

Las miradas están puestas en los partes de la Oficina Nacional de Meteorología, que para este jueves pronosticó algunos chubascos dispersos asociados a una vaguada que se desplaza por Cuba.

Los expertos dicen que esta es la peor sequía que ha afectado en los últimos 20 años a la República Dominicana y responsabilizan al cambio climático por el fenómeno, que no ha traído lluvias en mayo.

Pero un editorial de elnuevodiario.com.do recordó que a pesar de esta situación el país sigue sin un plan para el manejo del agua.

Simplemente estamos permitiendo que las lluvias caigan y se arrastren hacia la mar donde se pierde algo más del 80 por ciento de esa riqueza incalculable, sin ser aprovechada en ningún aspecto, dice.