Motivadas por el sentimiento maternal y la vocación de educar, se dieron a la tarea de contribuir a la enseñanza a través del proyecto de los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) promovidos por el Gobierno Sandinista en la primera etapa de la Revolución Sandinista en los años 80. aAí se inició la hermosa historia de tres compañeras que por más de treinta años han encabezado los CDI más históricos de la capital.

Pilo Barillas, Filonila Torres y Carmen Bolaños: mujeres que sin esperar nada a cambio han formado por tres generaciones a hombres y mujeres de nuestro país, con quienes compartieron las primeras letras y enseñaron sus primeros pasos.

Carmen Bolaños, directora del CDI Claudia Chamorro, ubicado en el mercado Roberto Huembes, señala que su participación en el proceso revolucionario la motivó a trabajar desde lo que en su momento era su trinchera, el CDI, donde aprendió a amar a cuanto pequeñín llegara al centro de formación.

“Estar por treinta años al frente del CDI ha sido una satisfacción muy grande, acompañada de momentos alegres y de tensiones, sobre todo cuando nos tocó enfrentarnos a los gobiernos que pretendieron cerrar los CDI, luchamos para mantenerlos en pie y aquí estamos. Me enamoré de la revolución y eso me motivó a entregarme de lleno a la educación, es lindo aportar al crecimiento de la niñez y ayudarlos en su desarrollo”, destacó.

Los centros en su mayoría están ubicados en las cercanías de los mercados, lo que se convierte en una oportunidad para las mujeres comerciantes, quienes cuentan con un espacio seguro donde dejar a sus pequeños mientras trabajan, permitiendo así que las educadoras y todo el personal que labora en estos sitios se encargue de su educación, formación y sobre todo de hacerles sentir en familia.

Treinta años después de efectuar esta labor de educar, las compañeras están siendo reconocidas y homenajeadas por parte del Gobierno Sandinista, acción que llena de alegría a las mujeres que durante todo este tiempo han alternado el rol de madres y de educadoras, tomando en cuenta que sus hijos también crecieron en los centros donde laboran.

“Cada una de nosotras hemos vivido experiencias maravillosas, las que nos han fortalecido de forma personal, viendo la vida desde otro aspecto porque nos damos cuenta que en nuestras manos está lo más preciado de Dios y las familias, el cuido de los niños, a quienes les enseñamos valores de amor, respeto, los que le son útiles en el futuro para ser parte de una sociedad justa”, manifestó Filonila Torres.

Los centros son una muestra clara de la restitución de derechos que promueve el Buen Gobierno a favor de la niñez, tomando en cuenta que las condiciones en las que son atendidos poseen lo necesario para su debida formación, en estos espacios ellos reciben amor, educación, alimentación y sobre todo una formación integral.

“Estar al frente del CDI Sol de Libertad me ha permitido querer ser madre de todos los niños a la vez. Sólo tengo una hija, pero para mí, todos los alumnos son parte de mi familia. Hoy que el gobierno reconoce nuestro esfuerzo, nos sentimos llenas de alegría, porque nunca esperamos que este momento llegaría, desde los años 80 hemos venido luchando para que los CDI fueran una realidad, la que hoy alcanzamos con mucho júbilo” destacó Torres.

Mayor compromiso con la educación

El reconocimiento del Gobierno Sandinista para con las protagonistas, va más allá de lo tangible, pues las compromete a seguir trabajando en función de la niñez, haciendo de cada niño un ciudadano ejemplar, lleno de amor para su país y familia.

“El Frente Sandinista nos enseñó a trabajar con amor para la niñez y por ello estamos agradecidas con la formación que nos brindaron en su momento, permitiéndonos estar cada día más enfocadas en el trabajo que se realiza en los centros educativos porque nuestra lucha en los 90 no fue en vano, sino que nos motivó y nos sigue inspirando a trabajar por el bienestar de los más pequeños, ahora seguimos adelante, alcanzando éxitos” expresó Pilo Barillas, directora del CDI Mildred Abaunza.

Padres de familia destacan labor de las educadoras

La entrega de las compañeras directoras al trabajo educativo es reconocido por muchos padres de familia, quienes en su momento estudiaron en los CDI donde hoy crecen sus hijos. Ellos aseguran que el reconocimiento que les ha otorgado el gobierno a las protagonistas es merecido, debido a la lucha librada en los 90 y su permanencia al frente de dichos espacios.

“Las madres solteras hemos recibido un apoyo grande por parte de las compañeras directoras de los CDI, ellas como madres saben las dificultades que pasamos y creo que es un sentimiento que las motiva a brindarnos su respaldo, hoy que su labor es reconocida, creo que es merecido por ser mujeres luchadoras y entregadas”, expresó Yesenia Chavarría.

“La labor que ellas han desempeñado en los CDI ha sido titánica, porque han manejado muy bien cada uno de los espacios, todos los padres estamos satisfechos con el trabajo que realizan en el cuido de nuestro hijos” expresó Esmeralda Martínez.

Brindando amor sin esperar nada a cambio

Otra de las compañeras que desde los años 90 ha venido trabajando en función de la niñez más necesitada y desposeída es María Auxiliadora Moreno, quien en su humilde hogar ubicado en el barrio Villa Libertad ha brindado alojamiento, amor y educación a más de 800 menores, tomando en cuenta que su vivienda es un hogar sustituto.

Los pequeños que con mucha suerte han llegado hasta el humilde hogar de Moreno, son niños que se encuentran en situaciones de riesgo, sin embargo, el regazo de ella, les ha brindado el calor y amor que los menores necesitaban.

“En 1992 inicié a trabajar desde mi casa la cual es hogar sustituto, ha sido una experiencia hermosa, llena de sentimiento y dificultades, sin embargo eso no me ha desmotivado porque con la ayuda de Dios y mi familia hemos apoyado a todos los niños que vienen hasta acá, recordemos que Dios nos manda a servirle a quien nos necesita y es lo que hemos venido haciendo por más de veinte años” manifestó.

La labor desarrollada por las compañeras es ejemplo para miles de mujeres, tomando en cuenta que ellas han brindado atención a miles de niños, garantizando así generaciones futuras con valores y principios.