Pakistán tachó hoy de "falsa pretensión" el aserto de los talibanes de que derribaron en el norte del país un helicóptero militar donde viajaban y murieron los embajadores de Noruega y Filipinas.

El Ejército de Pakistán había dispuesto una seguridad de primera clase para los visitantes y las reclamaciones del TTP (Tehrik-e-Taliban Pakistan) sobre el derribo del helicóptero son infundadas, dijo en conferencia de prensa el secretario de Relaciones Exteriores, Aizaz Ahmad Chaudhry.

Flanqueado por oficiales del ejército y la fuerza aérea que luego dieron detalles del accidente, el funcionario atribuyó este a un fallo técnico del motor del aparato.

Los embajadores de Filipinas y Noruega en Pakistán, Domingo Lucinerio y Leif Larsen, respectivamente, murieron cuando el helicóptero cayó en la norteña región de Gilgit-Baltistán, donde asistirían junto a diplomáticos de varios países a la inauguración de varias obras por el primer ministro Nawaz Sharif.

En el accidente también fallecieron las esposas de los embajadores de Malasia e Indonesia y tres paquistaníes (dos pilotos y un miembro de la tripulación), mientras resultaron heridos los jefes de las legaciones de los Países Bajos, Marcel de Vink, y de Polonia, Andrzej Ananicz.

Otros dos aparatos que también llevaban diplomáticos aterrizaron sin problemas en el punto convenido, una escuela militar.

El secretario de Exteriores informó que la caja negra del helicóptero fue recuperada y que una comisión de expertos constituido por el jefe del Ejército realiza las investigaciones pertinentes. Aseguró, además, que el medio aéreo recibía mantenimiento sistemático y había sido chequeado antes del vuelo.

Por instrucciones del primer ministro, inmediatamente después del incidente el ejército desplegó unos mil soldados para reforzar la seguridad en la zona.

Chaudhry indicó que se le está proporcionando toda la información requerida a los países cuyos embajadores murieron y que se han hecho todos los arreglos para devolver sus restos mortales a sus patrias con pleno honor y respeto, en compañía de ministros y altos funcionarios pakistaníes.

Como señal de duelo, este sábado las banderas nacionales ondean a media asta en todo el país y en sus misiones diplomáticas.