El ministro del Exterior, Serguei Lavrov, encabeza la delegación al foro ginebrino de mañana sábado, en cuya preparación este país tuvo una activa participación, señala una declaración oficial.

Rusia realiza los máximos esfuerzos para lograr el fin de la violencia y una solución pacífica a la crisis siria, destaca el documento.

Destaca que cuando empieza a entorpecerse la aplicación del plan, aprobado por el Consejo de Seguridad, del enviado especial para Siria de la ONU y la Liga Árabe, Kofi Annan, crece el nivel de la violencia, de ahí la necesidad de realizar la conferencia.

Rusia estima queen una primera etapa de la reunión sobre Siria, los factores externos alrededor del citado diferendo deben conciliar posiciones para el cumplimiento por todas las partes de los seis puntos de la iniciativa de Annan.

Ello incluye el paso de la confrontación armada al diálogo y a un proceso político, señala el comunicado oficial.

Rusia mantuvo en los últimos meses intensas consultas con diversos países de la región, así como con funcionarios del gobierno sirio y varios grupos de la oposición, afirma.

Para la conferencia de Ginebra, resultó difícil hasta la mera confirmación de la lista de participantes, pues Estados Unidos, por ejemplo, se mostró intransigente al rechazar la presencia de Irán en el foro de mañana, aclara el mencionado ministerio.

Además de Teherán, quedaron fuera naciones como Arabia Saudita, Jordania y Libia, así como entidades como la Organización para la Cooperación Islámica, constata la Cancillería rusa.

Moscú se pronuncia por acordar condiciones para un verdadero cese del fuego y para la salida simultánea de tropas gubernamentales y de grupos armados de las ciudades y zonas pobladas, bajo un estricto control de la misión de observadores de la ONU.

Ello dará a las autoridades municipales sirias la posibilidad de atender debidamente las necesidades sociales de la población, todo lo cual abriría una brecha para el diálogo, señala el comunicado.