La protección de sus vidas, la evacuación de zonas de riesgo y buscar un lugar seguro, fueron los tres ejes fundamentales del ejercicio desarrollado por la comunidad académica de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en el simulacro de un sismo de 6.2 en la escala de Richter.

Tanto docentes, estudiantes y demás personal de la universidad se dieron a la tarea de poner a buen resguardo sus vidas la tarde de este jueves 7 de marzo, justo en el momento que se activó la alarma de la supuesta ocurrencia de un movimiento telúrico que desencadenó en un incendio de uno de los edificios de esta casa de estudios superiores.

“Ahorita están participando 80 miembros (activamente) de la comunidad universitaria, donde el factor de los estudiantes ha sido uno de los más numerosos porque son los que más participan de una manera más activa, pero también tenemos trabajadores administrativos, trabajadores docentes que han integrado las brigadas que realmente esto nos llena de mucha responsabilidad en el sentido de que hay una plena conciencia que debemos tener nuestros planes de contigencia bien planificados para que no haya ningún problema a la hora de un desastre”, manifestó el secretario general de la UNI, Diego Muñoz Latino.

El Arquitecto Jairo Paramo, director de Extensión de la UNI y coordinador del simulacro, afirmó que a través de este ejercicio buscan mejorar la capacidad de respuesta y poder actuar conforme a lo planificado, realizando la evacuación de 400 personas en un tiempo de 2:40 segundos poniendo en práctica estrategias y técnicas de evacuación.

“Se registran cinco eventos, se activan las brigadas de primeros auxilios, se registran dos eventos de incendios, se atasca uno de los elevadores y además tenemos la técnica de evacuación por rapel, eso quiere decir que toda la comunidad universitaria ha estado dispuesta a involucrarse a estos procesos. Esto es parte del proceso de fortalecimiento de las capacidades de resilencia universitaria que se desarrolla en coordinación con el Cosude y el Consejo Nacional de Universidades”, añadió Paramo.

María del Carmen Moreno, integrante de la brigada de Evaluación de Daños de la UNI, subrayó que estos ejercicios revisten de importancia para que toda la comunidad universitaria desarrolle sus habilidades de actuación ante situaciones como las planteadas en el simulacro, buscando como proteger sus vidas, pero también tomando en cuenta el compañerismo y ayudar a los compañeros de trabajo o estudiantes que quedaron atrapados tras el sismo.

“Realmente es una buena práctica porque nadie sabe cuándo van a ocurrir las cosas, entonces en la medida que tengamos este entrenamiento nos permite valorar cuales son las deficiencias, donde está el desorden, que mantengamos la calma. Para una institución tan especial como es la Universidad pienso que el tesoro más grande es la juventud y tenemos que estar atentos, el orden, la responsabilidad individual y mantenernos siempre alerta”, expresó María de los Ángeles Fuentes, docente de Arquitectura.

El estudiante de Ingeniería Eléctrica, Jorge Acevedo, aseguró que la realización de simulacros es una buena iniciativa de la dirección superior de la universidad de cara a preparar a toda la comunidad ante cualquier eventos natural, ante lo cual es muy importante que los estudiantes participen y tomen sus responsabilidades de que hacer y cómo actuar para proteger sus vidas y la de los demás.