"El fútbol es un deporte inventado por los ingleses y en el que siempre ganan los alemanes". Esta célebre frase formulada por el inglés Gary Lineker no tiene cabida en el siglo XXI, ya que la selección germana lleva nada menos que 16 años sin alzarse con una Eurocopa o un Mundial.

Con el 'catenaccio' olvidado, la Italia de Cesare Prandelli se plantó en la semifinal de la Eurocopa dispuesta a llevar la iniciativa ante la poderosa Alemania. Aunque en los primeros minutos no lo consiguió. Los germanos arrinconaron a Italia con un incombustible Khedira, que hacía mucho daño con sus llegadas por la derecha desde la segunda línea.

De hecho, el futbolista del Real Madrid pudo adelantar a Alemania tras un córner, pero Andrea Pirlo sacó su remate bajo palos. Con el arreón inicial neutralizado, Italia comenzó a buscar a Pirlo, de nuevo inconmensurable todo el encuentro, y se hizo enseguida con la manija del juego. En una aparente acción sin peligro, llegó el primer tanto del choque.

Cassano aprovechó una 'pájara' defensiva de Hummels para asistir de manera sublime a Balotelli que cabeceó el balón al fondo de la portería. El tanto hizo mucho daño a Alemania, que trató de poner la igualada, pero se encontró una y otra vez con la perfecta maraña defensiva transalpina.

Mejoría alemana


Las inexistentes internadas de Lahm por la izquierda y un inadvertido Schweinsteiger empequeñeció a Alemania, demasiado previsible en ataque. Justo antes del descanso, Balotelli aprovechó un error defensivo de Lahm para fusilar a Neuer y poner el partido muy cuesta arriba para los intereses germanos.

Tras el paso por el túnel de vestuarios, Joachim Löw movió ficha. Ingresaron Reus y Klose en detrimento de Podolski y Mario Gómez y Alemania lo notó. Los mejores minutos de los germanos coincidieron con una mayor presencia en ataque de Ozil, muy castigado físicamente por la exigencia del partido.

A media hora para el final, Buffon hizo la parada de la noche tras una falta botada por Reus que despejó el portero italiano con la ayuda del larguero. Fue la última bala de la selección alemana, que comenzó a bajar los brazos.

'Biscotto' latente

Con Alemania volcada, Marchisio y Di Natale pudieron sentenciar a la contra, pero hubiera sido un castigo demasiado severo para los de Löw. En las postrimerías del choque, Ozil convirtió un penalti después de una mano clara de Balzaretti dentro del área. El tanto solo sirvió para maquillar el resultado (1-2), que mete a Italia en la final de la Eurocopa.

Los dos últimos campeones del Mundo (Italia en 2006 y España en 2010) se miden con muchas cuentas pendientes (el codazo de Tasotti a Luis Enrique, los penaltis de la Eurocopa 2008...). A buen seguro, será una final igualada en la que primará el buen trato sobre el balón y la fidelidad al estilo de juego de ambos. Es el principal sello de la España de Del Bosque y de la Italia de Prandelli.

España e Italia empataron a uno en su estreno en esta Eurocopa en un duelo muy igualado. La Selección confía en no acordarse del 'biscotto' que pudo dejar fuera a los transalpinos en la fase de grupos con un empate a dos ante Croacia. España está a un paso de convertirse en leyenda del fútbol (conquistar Eurocopa + Mundial + Eurocopa), algo que nadie ha logrado en la historia. Su rival será Italia, ante la que acabó la maldición de los cuartos y con la que comenzó la brillante edad de oro del fútbol español.

- LA FICHA DEL PARTIDO:


1 - Alemania: Neuer; Boateng (Müller, min.72), Hummels, Badstuber, Lahm; Khedira, Schweinsteiger; Kross, Özil, Podolski (Reus, min. 46); Mario Gómez.

2 - Italia: Buffon; Balzaretti, Barzagli, Bonucci, Chiellini; Marchisio, Pirlo, De Rossi, Montolivo (Motta, min. 63); Cassano (Diamanti, min. 57) y Balotelli (Di Natale, min. 70).

Goles: 0-1, min. 20: Balotelli; 0-2, min. 36: Balotelli. 1-2, min. 90: Özil, de penalti.

Árbitro: Stéphane Lannoy (FRA). Mostró cartulina amarilla a los italianos Bonucci (min. 61) y Motta (min. 89), y al alemán Hummels (min. 92).

Incidencias: Segundo partido de semifinales de la Eurocopa 2012 de Polonia y Ucrania que se disputó en el estadio Nacional de Varsovia ante 58.500 espectadores.