La han bautizado como la pelea del siglo, aunque eso se sabrá después del combate. De momento, lo único que es seguro es que es el negocio del siglo ya que se espera que genere 500 millones de dólares.

En lo deportivo, sobre el ring, el estadounidense Floyd Mayweather Jr. y el filipino Manny Pacquiao tendrán que demostrar que realmente es la pelea del siglo este sábado 2 de mayo en el MGM Grand de Las Vegas, la cual será transmitida por Canal 4 de televisión en Nicaragua.

Carisma y calidad no les falta a ambos para lograrlo, pero hay tanta expectación de que sea una batalla campal al tú por tú que muchos pueden quedar desilusionados porque seguramente eso no ocurra ya que el estilo de Mayweather no se presta a eso.

“Sinceramente creo yo soy el boxeador más inteligente”, afirma Mayweather sobre su estilo, añadiendo que el estilo “imprudente de Pacquiao le podría traer problemas”.

Mayweather (47-0, 26 KOs), de 38 años, siempre se ha caracterizado por su gran defensa tras el hombro, por hacer lo mínimo para ganar asalto por asalto, es decir, no arriesgar nada y simplemente conectar un golpe más que el rival. Pero eso de irse en tromba a por su rival, nunca lo ha hecho y no la va hacer ahora a no ser que Pacquiao le esté dando una soberana paliza.

“Para vencerme a mí, hay que pelear casi perfecto, y hasta ahora nadie lo ha hecho”, asegura el invicto Mayweather, que se llevará una bolsa de 120 millones de dólares de los 300 asegurados que tendrá la ‘pelea del siglo’.

“Creo en mis habilidades y voy a salir victorioso”, añade Mayweather, quien expone sus cinturones de peso welter del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y Asociación Mundial de Boxeo (AMB) ante Pacquiao, que expone su corona welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Aunque para la ocasión se ha fabricado un cinturón de esmeraldas, oro y plata elaborado por 20 artesanos mexicanos y valorado en un millón de dólares.

Pacquiao (57-5-2, 38 KOs), de 36 años, por su parte se apoyará como siempre en su endiablada velocidad, presión al rival y potencia de su zurda. Ambas cosas no son ya tan decisivas ya como hace cinco o seis años, pero todavía le queda cuerda y si lo ejecuta bien pueden meter en serios problemas a Mayweather.

El filipino además cuenta en su esquina con un gran entrenador como es Freddie Roach, experto en descifrar a sus rivales y en esta ocasión dice que tiene la fórmula para propinarle a Mayweather la primera derrota de su carrera.

“Puedes vencer a Floyd Mayweather si trabajas más que él y si no le das la oportunidad de hacer aquello que hace mejor”, afirmó Roach. “Manny está pegando verdaderamente duro, pero quiero ver que se imponga en las anotaciones en cada round. Pienso que podemos ganar una decisión tras 12 rounds. Queremos lanzar golpes por tonelada”.

Lo que si es poco probable es que la pelea no se decida por nocaut. Sin contar el golpe traicionero que acabó con Víctor Ruiz en 2011, Mayweather no noquea a nadie desde a Ricky Hatton en 2007. Mientras que Pacquiao no gana por la vía del cloroformo desde que derrotó a Miguel Cotto en 2009. Así que seguramente veamos una pelea tremendamente táctica

“No puedo decir que él sea un rival fácil, afirma Pacquiao, que perdió dos de sus últimos cinco combates. “Ahora mi confianza es diferente que en anteriores peleas. Me siento emocionado, con algo que demostrar. Sé que voy a ganar esta pelea en el ring”.

Este mayor hambre de Pacquiao por ganar y demostrar su valía será otro buen factor a su favor. Así como su carácter más modesto ante la arrogancia y bravuconadas de Mayweather, algo que convierte al filipino en el bueno de la pelea para muchos aficionados y al estadounidense en el malo.

“Soy el mejor de la historia y esta pelea será otra oportunidad de mostrar mi talento y de hacer lo que mejor hago: ganar”, recalcó Mayweather.

Los problemas con la ley de Mayweather, que incluye una condena de cárcel por violencia doméstica, riñas callejeras un rapero famoso y haber sido captado en un bar de Las Vegas quemando billetes de 100 dólares para alumbrarse, no le ha proporcionado muchos admiradores.

Mientras que el congresista Pacquiao, activista de obras de caridad y cristiano devoto, que intercedió recientemente para salvar de la pena de muerte a una mujer, es la otra cara de la moneda.

“Espero que sea una buena pelea y con la bendición de Dios daremos un buen espectáculo”, aseguró Pacquiao.