Las familias matagalpinas conmemoraron este domingo, el 28 aniversario del tránsito a la inmortalidad del internacionalista norteamericano Benjamín Linder, quien fuese asesinado un 28 de abril de 1987 por miembros de la contrarrevolución en el sector de San José de Bocay, cuando construía una pequeña central hidroeléctrica para llevar energía a familias pobres de esa región de Jinotega.

En horas de la mañana, la militancia sandinista de Matagalpa llegó hasta el cementerio de la localidad para depositar una ofrenda floral en la tumba donde fue enterrado este ingeniero mecánico, que dejó a su natal California, para venir a ofrecer su solidaridad.

Por la tarde, en el barrio que lleva su nombre en la ciudad de Matagalpa, las familias rindieron tributo develizando un mural en la que fue colocada una foto, donde se ve al internacionalista norteamericano disfrazado de payaso y montado en su monociclo, llevando alegría a mujeres y niños de comunidades rurales, otra de las pasiones de este hombre que soñaba con ver a una Nicaragua iluminada por la electricidad, tal y como ocurre en la actualidad en la que miles de comunidades rurales se les restituye este derecho.

En el acto-homenaje, también participaron las autoridades del FSLN, como el compañero Alcalde de Matagalpa Sadrach Zeledón, los [email protected] del Gabinete de la Familia, Comunidad y Vida, y niñ@s que se colocaron una nariz de payaso, como símbolo de la alegría que transmitió Benjamín Linder al pueblo nicaragüense.

Enamorado de la Revolución Popular Sandinista

“Este día lo hemos dedicado a la memoria de Benjamín Linder, que está más vivo, más real y su espíritu está reinando aquí, en todo el territorio nacional, en el Cielo y en la Tierra”, destacó Zeledón, al tiempo que subraya que Linder se vestía y actuaba de payaso, para dar amor, alegría y cariño en los momentos más duros de la Revolución, cuando el gobierno norteamericano financiaba y armaba a los enemigos de este proceso.

“Su enamoramiento con la Revolución fue tal, que él quiso también llevar la luz a las montañas más recónditas de los departamentos de la región VI (Matagalpa y Jinotega), se propuso llevar la energía eléctrica a un pueblito que se llama San José de Bocay en plena guerra, en plena actividad de agresión por nuestro pueblo, nunca tuvo miedo porque los campesinos también luchaban por la vida”, reseñó Zeledón.

En la actividad participó el compañero Clifford Brown, que conoció muy de cerca al internacionalista norteamericano, recordando que en diversos momentos enfatizó su amor por Nicaragua y por la Revolución Sandinista.

Brown, que es originario de Puerto Cabezas, aseguró que este hombre era un soñador, una persona que soñaba con ver a una Nicaragua libre, un país con electricidad, sobre todo en las comunidades rurales.

“Gracias a Dios la lucha de él no fue en vano, porque ahora existe la energía en San José de Bocay. Era una persona alegre, muy fraterna, tenía bastantes ambiciones para Nicaragua en cuanto a la electrificación total del país, decía que iba iluminar toda la región de Matagalpa y Jinotega.

En el acto se recordaron las palabras expresadas por la señora Elizabeth Linder, madre del internacionalista, quien afirmó que la muerte de su hijo era producto del apoyo que daba el gobierno de Ronald Reagan a la contrarrevolución.

“Mi hijo fue brutalmente asesinado por llevar la electricidad a unas pocas personas pobres en el norte de Nicaragua. Fue asesinado porque él tuvo un sueño y porque él tuvo el valor de hacer realidad ese sueño”, dijo en una oportunidad la madre de Linder, quien visitó Nicaragua en diversas ocasiones y particularmente en sus funerales.

“Ben me dijo el primer año que estuvo aquí, y esto es una cita: ‘Es una sensación maravillosa el trabajar en un país en donde la primera preocupación del gobierno es por su gente, por toda su gente’”, señaló en esa ocasión su madre.

Linder fue asesinado junto a dos trabajadores nicaragüenses, Sergio Hernández y Pablo Rosales, precisamente cuando estaban instalando una pequeña central hidroeléctrica para las familias de San José de Bocay. La autopsia demostró que Linder había sido herido por una granada y luego le dispararon a quemarropa en la cabeza. Linder nació un 7 de julio de 1959 en California, Estados Unidos.