El primer ministro japonés, Shinzo Abe, comenzará hoy en Washington una visita durante la cual se espera un nuevo acuerdo en materia de defensa y conversaciones, aunque sin anuncios formales, sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP).

Catalogada como histórica, la visita de Estado de Abe -quien será recibido el martes por el presidente Barack Obama- busca reforzar la alianza política entre Japón y Estados Unidos, y en tal sentido el arreglo sobre cooperación en seguridad parece clave.

Durante esta semana, el dignatario extranjero pasará por Boston, San Francisco y Los Ángeles, mientras que su agenda en Washington incluye -además del encuentro con Obama en el Despacho Oval- un almuerzo en el Departamento de Estado y una cena en la Casa Blanca.

Asimismo, Abe será este miércoles el primer jefe de gobierno japonés en hablar en sesión conjunta del Congreso estadounidense.

A principios de abril, el secretario de Defensa norteamericano, Ashton Carter, viajó a Tokio y allí adelantó que el nuevo acuerdo bilateral sobre seguridad ampliará la colaboración en temas como el espacio y el ciberespacio.

Carter señaló entonces que Washington apoya los esfuerzos de la administración Abe para lanzar la llamada política de "autodefensa colectiva", según la cual tropas japonesas podrían combatir fuera del territorio nacional en apoyo de sus aliados, algo prohibido por la actual Constitución.

Este lunes, se prevé que los titulares de Defensa y Exteriores de las dos naciones informen sobre la revisión del Tratado bilateral sobre Cooperación Mutua y Seguridad.

Sobre el ATT (siglas en inglés) -cuya proyección alcanza a otras 10 naciones-, Abe y Obama no realizarán ningún anuncio formal: "No estamos aún para un acuerdo final. Se necesita más trabajo", explicó Caroline Atkinson, asesora económica del Consejo Nacional de Seguridad de la Casa Blanca.

Los progresos en este punto quedarán para más adelante aun cuando el Comité de Finanzas del Senado estadounidense avaló la semana pasada una propuesta de legislación -una vía rápida ("fast track")- que aceleraría las movidas comerciales del gobierno: tanto el TTP como el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión con Europa.

Obama enfrenta a voces críticas -incluso dentro de su partido, como la senadora Elizabeth Warren- que apuntan a su política comercial, pues alegan que estos acuerdos perjudicarán a la clase trabajadora estadounidense.

Otro de los temas que estarían sobre la mesa en estos días son la lucha contra el cambio climático, así como las relaciones al interior de la región asiática y el acuerdo marco alcanzado entre el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Rusia, China, más Alemania) e Irán sobre el programa nuclear de este último.

Analistas indican que en esta ocasión Washington se propone aumentar significativamente su influencia en Asia, una zona mucho más cercana a sus grandes competidores, Beijing y Moscú.