El sueño de toda familia de tener una vivienda digna y segura fue cumplido para 30 familias de escasos recursos en San Rafael del Sur, que recibieron las llaves de sus nuevos hogares que fueron construidos con mucho amor por el Gobierno Sandinista.

En un acto protagonizado por la comunidad y las autoridades del gobierno local y del Instituto de la Vivienda Urbana y Rural (Invur), las familias recibieron sus nuevas viviendas de 48 metros cuadrados de construcción, que cuentan con dos cuartos, baño, sala-comedor y porche.

Judith Silva, presidenta del Invur, destacó que la entrega de las viviendas es parte del trabajo de restitución de derechos que el gobierno garantiza para que las familias vivan dignamente.

En el Kilometro 54 San José, y barrio Milagro de Dios, se entregaron las primeras 30 vivienda de un total de 111 viviendas que serán entregadas antes del 19 de Julio.

“Trabajamos en complementariedad con la familia, ellos aportan económicamente, se certifica a la familia a través de Inatec, trabajamos con la promotoría y todos juntos hacemos posible esta restitución de derecho a vivir dignamente a las familias”, indicó Silva.

“Estas familias vivían en champitas de plástico o de cartón”, recordó Silva, señalando que ahora eso es cosa del pasado porque vivirán en una casa segura de paredes de bloques y cemento, con techo de zinc y todas las condiciones de una vivienda de calidad.

Familias agradecen al gobierno

Jefes y jefas de familia de las nuevas viviendas agradecieron al gobierno sandinista porque es el único que se preocupa por la seguridad del núcleo familiar.

Francisca Vallecillo, dijo que durante 15 años luchó por construir su casa, pero se le hizo muy difícil.

“Ahora me siento feliz y contenta porque hace 15 años luchaba por tener mi casa y ahora ya la tengo. Antes me mojaba por que mi casa era de ripios con plástico, hoy es una casa digna, nueva, donde ya no me mojaré yo ni mi familia, gracias a este Gobierno”, indicó.

Celia López, es una anciana de que tenía más de 14 años de habitar junto a su familia en una casa hecha de tabla y pedazos de lata como techo.

“Es difícil vivir así, todos nos mojábamos en el invierno. Ahora doy gracias primero a Dios y al Comandante Daniel y a Rosario, doy gracias porque yo nunca pensé que el sueño que yo tenía de tener mi casa se iba a hacer realidad”, enfatizó.

“Le doy gracias a nuestro gobierno porque tengo mi casa, no me voy a mojar, es u n gran bendición”, agregó.

Finalmente, José Bermúdez, un humilde trabajador del campo, dijo que su vivienda era mala. “Estaba puro hoyo el zinc”, recuerda.

“Ahora le damos gracias a Dios y al Presidente porque nos hizo esta vivienda digna. Aquí vivimos 6 personas, ahora estaremos en mejores condiciones. Yo soy agricultor, y para mi hubiera sido difícil construir una vivienda bonita como esta. Estamos alegres y contentos recibiendo esta bendición”, afirmó.