Especializarse en un oficio para luego buscar trabajo o instalar un negocio propio es la meta de muchos jóvenes que estudian en el Centro de Juventud de la Policía Nacional, donde se les ha brindado apertura y espacio para que desarrollen sus capacidades y se inserten a la sociedad de manera eficaz.

Procedentes de barrios marginales de Managua, los jóvenes fueron rescatados de los grupos delincuenciales por oficiales de la Policía Nacional, y con un seguimiento constante abandonaron paulatinamente el mundo de violencia en el que vivían inmersos.

Todos los cursos que sirve el Centro de Juventud, tienen una duración de once meses. En ese tiempo los jóvenes desarrollan habilidades, adquieren valores como el trabajo en equipo y son conducidos hacia un cambio positivo en sus vidas.

Los jóvenes eligen el curso que más les interesa, pueden estudiar electricidad, belleza, panadería, inglés comunicativo, manualidades, entre otros.

Kimberly Polanco, es una joven de 15 años que vive en Tipitapa y que estudia el curso de inglés comunicativo.

Desde que ingresó al Centro de Juventud, Kimberly ha cambiado su forma de ser. Ahora su vida tiene objetivos y metas claras, explican sus profesores.

Ella misma asegura que su principal objetivo es cambiar, ser alguien en la vida, conseguir un trabajo digno y honrado.

“Escogí inglés comunicativo porque me ha gustado mucho desde pequeña, yo quiero aprender varios idiomas, porque me gusta bastante”, comenta sonriendo.

“Esa es mi meta”, asegura la joven y dice sentirse bien porque en el Centro es tratada con amor.

“Aquí nos tratan con amor, recibimos atención digna, nos tratan como jóvenes normales porque eso es lo que somos. Mi familia está orgullosa de mi porque quiero dar un cambio en mi vida, estoy segura que lo voy a lograr, porque lo quiero hacer por mi misma y por mi familia para que miren que si pude cambiar”, dice la joven un tanto pensativa.

Igual que ella, con metas y objetivos claros, está Jesús Díaz, un joven procedente de Ciudad Sandino que estudia el curso de soldadura y reparación de celulares.

“La calle no deja nada” dice el muchacho, mientras practica el soldado de circuitos eléctricos en una clase práctica junto a sus compañeros.

“Mi objetivo para estar aquí es aprender un trabajo y salir adelante, el día de mañana quiero ser alguien en la vida. Quiero superarme”, explica mientras maniobra la pistola soldadora y un alambre de estaño.

“Aquí nos están enseñando a reparar teléfonos y electrodomésticos, yo sé que voy a salir adelante con ese trabajo. Esto me va a servir para poner un taller en mi casa. Esa es mi meta”, manifiesta el joven, seguro de sí mismo.

Educación integral y acercamiento al mundo laboral

En el Centro de Juventud los jóvenes reciben una educación integral, afirma Silvio Salinas, docente del curso de electricidad domiciliar.

En este momento, los 200 jóvenes que ingresaron en el mes de enero, están culminando la segunda etapa de su formación que consiste en las áreas académicas y comienzan la tercera etapa que es el desarrollo de las clases prácticas o talleres.

“Acá los jóvenes tienen educación integral, tienen deporte, orientación espiritual, agroforestal y ellos desarrollan sus habilidades en los cursos”, afirma Silvio.

“Este es un programa de gobierno para la juventud, muchos jóvenes han aceptado venir porque quieren salir de ese mundo que para ellos no es correcto. Han optado por venir al centro a aprender”, agrega evalúa como positivo el desempeño del grupo de clases que monitorea.

Johanna Vega, responsable de la Oficina de Gestión Laboral de la Dirección de Asuntos Juveniles, dice que desde el centro se busca el apoyo de las instituciones públicas y empresas privadas para que los jóvenes puedan insertarse en el mundo laboral.

“La respuesta de la empresa ha sido excelente. Hemos tenido muy buena aceptación de las empresas, tenemos el apoyo de Pricemart, Multicentro las Américas, Hotel Hex, Condominio Nuevo Horizonte, Iniser, Alcaldía de Managua, entre otros”, comenda Vega.

Para los jóvenes el integrarse a un trabajo en las empresas es particularmente gratificante porque sus esfuerzos se ven recompensados y es un estimulo para sus familias, asegura Vega.

El Comisionado Mayor Pedro Rodríguez Argueta, director del Centro de Juventud, dice que en tres años más de 600 jóvenes en situación de riesgo social fueron rescatados para que vivieran un cambio positivo en sus vidas.

“De esos 437 han salido graduados con carrera técnica, y además muchos tienen sus propias microempresas que han formulado en el centro y han llevado a efecto con fondos propios asignados por la Presidencia”, comentó.

Según las estadísticas del centro, 157 jóvenes están trabajando en empresas públicas y privadas.

“Muchachos que antes tenían serias dificultades en el hogar, hoy son el sostén de sus familias, están ayudando a que vivan mejor”, dijo Argueta.