En medio de vistosos paisajes, donde el verde predomina en las altas montañas que adornan el municipio de Siuna, en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN) decenas de familias sufrían escasez de agua potable.

Recorrer kilómetros para encontrar alguna fuente de agua limpia y trasladarla hacia sus hogares, hacía que la tranquilidad que reina en la comunidad Campo Uno se tornara en un dolor de cabeza, sobre todo para las mujeres, quienes a diario asumen la tarea de conseguir agua para el consumo familiar.

A pesar de tener abundantes recursos naturales en los patios de sus viviendas y en sus fincas o parcelas, el agua segura era la principal carencia de las familias en la comunidad.

“Así vivimos muchos años, yendo al río a traer agua, yo me iba de mañana y luego por la tarde los chavalos todos acarreando el agua para hacer los oficios de la casa y para tomar”, recuerda Elba Vargas, quien tiene más de 15 años de haber llegado a esa comunidad.

Pero hace algunas semanas el agua comenzó a fluir desde la montaña hasta sus hogares. Un proyecto del Nuevo Fise, ejecutado con la Alcaldía de Siuna y el apoyo de la comunidad, hizo realidad el sueño de muchos años.

Proyecto impulsado desde la comunidad

Jackson Icaza, asesor municipal del Nuevo Fise en Siuna, comenta que esa institución está aplicando una metodología de trabajo que consiste en incorporar a las familias protagonistas de los proyectos de agua en la ejecución de los mismos.

“El proyecto consiste en un sistema por gravedad instalado en la comunidad Campo Uno, Siuna. Construimos un tanque de almacenamiento de 7 mil 500 galones, con su sistema de tratamiento. También tenemos líneas de conducción y red de distribución para llevar el agua hasta los pobladores”, explicó.

Icaza detalló que las 124 familias protagonistas también contribuyeron con la ejecución del proyecto. En total se hicieron 72 conexiones domiciliares para beneficiar a 617 personas, de las cuales el 52% son mujeres.

Además se hicieron 98 unidades de saneamiento, cada una equipada con su respectivo lavamanos como parte de la promoción de higiene.

“Este proyecto se construyó bajo la modalidad de proyecto guiado por la comunidad, donde la comunidad beneficiaria es el protagonista. Ellos son los encargados de ejecutar las obras con acompañamiento del gobierno local y del Nuevo Fise para la ejecución de las obras, cuyo monto fue de 5 millones 713 mil córdobas.

Proceso de sensibilización sobre la conservación de las fuentes de agua

A la par de construir las obras para llevar el agua desde la fuente hasta cada hogar, las autoridades municipales desarrollaron un proceso de sensibilización por medio del cual instaron a las familias protagonistas para conservar las fuentes de agua.

La Alcaldesa de Siuna, Onilda Reyes, refirió que la carencia de agua potable era el principal problema de la comunidad.

Con el sistema que se instaló, explicó, se logró satisfacer la necesidad de agua segura para las familias de la comunidad.

Pero además de las obras físicas, la municipalidad desarrolló un proceso de capacitación para enseñar a las familias a utilizar bien el agua y a proteger las fuentes con acciones de reforestación, indicó la alcaldesa.

El agua es vida

En el pequeño paraíso, las viviendas están distantes. Grandes árboles dan sombra durante todo el día y el clima es agradable.

En la vivienda de doña Elba Vargas, habitan 6 personas. Al llegar nos recibe con una alegre sonrisa, una de las niñas más pequeñas toma agua en su pacha.

“Aquí el agua es un problema serio. Nosotros teníamos un pozo y ahí con costo lavábamos. Además no era tan segura porque los chavalos vivían enfermos con diarrea y vomito”, explica.

“Este proyecto esta bonito, ahora estamos alegres porque tenemos agua y es un agua limpia, filtrada, que no nos hará daño”, comenta.

Doña Elba, también resalta que ahora las mujeres tienen más tiempo para dedicarse a la casa y al cuido de sus niños. “Ya no estamos que vamos a ir lejos a buscar donde lavar o donde asearnos, ahora estamos satisfechas”, indicó.

También doña Josefa Gurdián, recuerda las dificultades que pasaban para obtener un poco de agua para tomar y hacer los oficios.

“Es una gran importancia tener el agua en la casita, porque así uno no va más largo a traerla, tiene su agua para bañar, lavar, limpiar, cocinar, el agua es muy importante. Nos sentimos alegre porque la tenemos a la orillita de la casa”, dice sonriendo.

“Antes íbamos a un pozo que tengo en mi montañita. Ahí tengo un pozo, es en un guido, es dificultoso llegar y en el invierno es peligros. El agua no es segura, en el invierno se ensucia, hay que estar lavando el pozo a cada ratito”, recuerda.

“Por eso ahora nos sentimos felices, tenemos lavamanos, letrina y todo ese progreso ha llegado para que lo cuidemos, porque es de nuestros hijos, por eso debemos proteger el agua, cuidar la fuente y no desperdiciarla, porque el agua es vida”, afirmó la anciana.