El presidente de EE.UU., Barack Obama, dedicará esta semana a subrayar los “efectos reales” del cambio climático dentro de sus esfuerzos por combatirlo y visitará el miércoles, con motivo del Día de la Tierra, el Parque Natural de los Everglades, en Florida.

“En este Día de la Tierra estamos mucho más allá del debate sobre la existencia del cambio climático. Estamos centrados en mitigar sus efectos muy reales”, explicó este lunes Brian Deese, asesor de Obama en esta materia, en un correo electrónico divulgado por la Casa Blanca.

El Parque de los Everglades es “uno de los paisajes más singulares y preciados de nuestro país” y, a medida que el nivel del mar aumenta por el calentamiento global, se ven amenazados “los acuíferos que abastecen de agua potable a los residentes de Florida”, detalló Deese.

Según Deese, eso constituye también una “amenaza” para la economía de Florida, muy basada en el turismo, y para el agua potable que consumen más de 7 millones de personas, un tercio de la población del estado.

Obama ha hecho de la lucha contra el cambio climático una de las prioridades de su mandato, mientras que otros políticos, especialmente republicanos, siguen siendo escépticos sobre sus efectos.

En marzo pasado, el Centro de Florida para el Periodismo de Investigación (FCIR) reveló que el gobernador de ese estado, el republicano Rick Scott, ordenó a los funcionarios del Departamento estatal para la Protección del Medioambiente que no usaran los términos “cambio climático” o “calentamiento global” en documentos oficiales, algo que él ha negado.

Con la visita a los Everglades y otra serie de iniciativas, Obama pretende mostrar esta semana los “impactos reales” del cambio climático y cómo abordarlos “significa proteger a nuestras empresas y economías locales”, comentó Deese.

De acuerdo con el asesor de Obama, la Casa Blanca prevé divulgar mañana, martes, una lista de cuatro parajes naturales en los que el Gobierno va a centrar sus esfuerzos de conversación y adaptación al cambio climático.

Además, Deese anticipó que habrá anuncios esta semana sobre nuevos fondos para la protección de los parques naturales del país y nuevas medidas del Departamento de Agricultura, en colaboración con agricultores, ganaderos y propietarios de tierras forestales, para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En su discurso radiofónico de los sábados, Obama aseguró que el cambio climático es la mayor amenaza que enfrenta el planeta y confió en que se puedan prevenir “sus peores efectos” con un acuerdo global vinculante en la conferencia de la ONU que se celebrará en París en diciembre.

La conferencia de París será la primera vez en los más de veinte años de historia de las negociaciones sobre el cambio climático en la que todos los países sin excepción, desarrollados y en desarrollo, tendrán que comprometerse a acciones para luchar contra este problema.

El secretario de Estado, John Kerry, y el ministro de Exteriores de Francia, Laurent Fabius, inauguraron este domingo en Washington una reunión de las mayores economías del mundo con la que esperan impulsar los contactos para alcanzar un acuerdo global vinculante sobre el cambio climático en esa conferencia de París.

“El cambio climático ya no se puede negar, ni ignorar. El mundo está mirando a Estados Unidos para que asuma el liderazgo en esto. Y es lo que estamos haciendo”, enfatizó Obama en su discurso sabatino al recordar su apuesta por las “energías limpias” y por la eficiencia energética en los vehículos y los edificios.

A finales de marzo, Estados Unidos se comprometió ante la ONU a reducir para 2025 sus emisiones de efecto invernadero entre un 26 y un 28 por ciento respecto a los niveles de 2005, e instó a otros países a fijar compromisos igual de “ambiciosos”.

El Gobierno formalizó ese objetivo, marcado por Obama en noviembre en Pekín dentro de un acuerdo con el presidente chino, Xi Jinping, al enviarlo a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).

Asimismo, Obama firmó recientemente una orden ejecutiva para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el Gobierno federal en un 40% durante la próxima década.

En junio pasado, el presidente presentó un plan para rebajar las emisiones de las plantas termoeléctricas de EEUU en un 30% en 2030 con respecto a los niveles de 2005