Durante su intervención en la sesión extraordinaria que el organismo regional lleva a cabo en la sede de la OEA en Washington, Moncada reiteró el repudio que todo el gobierno nicaragüense siente por la ruptura del orden constitucional concretada el pasado viernes en Paraguay.

“Nicaragua ha expresado su condena y repudio a esta acción a todas luces inadmisible para el concierto de naciones de América Latina y el Caribe, y declara que no reconoce al actual gobierno golpista de Paraguay instalado por la dictadura parlamentaria de ese país”, aseveró.

También sostuvo que el derrocamiento de Lugo “constituye un atentado a la democracia representativa y al sufragio universal practicado en los países del hemisferio”.

“La manifestación soberana del pueblo, plasmada a través del ejercicio del sufragio universal fue ignorada por fuerzas internas conservadoras cuyo fin era sacar del poder a un presidente que no se apegó a la sumisión de intereses externos", acotó.

Resaltó además que en el llamado juicio político que llevó al derrocamiento de Lugo “se violentó el debido proceso y la presunción de inocencia”, así como no se respetó su derecho a la defensa.

“Fue un juicio nulo, sin eficacia jurídica, por lo que Lugo debe retornar a la República de Paraguay y culminar con el periodo presidencial para el que fue escogido (que culminaría en nueve meses)”, insistió mientras recalcaba que su país “no reconocerá a ninguna autoridad del Gobierno de facto, presidido por Federico Franco.

El Embajador de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Denis Moncada, presentó este martes al organismo un proyecto de resolución que busca, además de condenar enérgicamente la crisis en Paraguay, la restitución del presidente democráticamente electo, Fernando Lugo.

Durante su intervención en la sesión extraordinaria que el organismo regional lleva a cabo en la sede de la OEA en Washington, Moncada reiteró el repudio que todo el gobierno nicaragüense siente por la ruptura del orden constitucional concretada el pasado viernes en Paraguay.

“Nicaragua ha expresado su condena y repudio a esta acción a todas luces inadmisible para el concierto de naciones de América Latina y el Caribe, y declara que no reconoce al actual gobierno golpista de Paraguay instalado por la dictadura parlamentaria de ese país”, aseveró.

También sostuvo que el derrocamiento de Lugo “constituye un atentado a la democracia representativa y al sufragio universal practicado en los países del hemisferio”.

“La manifestación soberana del pueblo, plasmada a través del ejercicio del sufragio universal fue ignorada por fuerzas internas conservadoras cuyo fin era sacar del poder a un presidente que no se apegó a la sumisión de intereses externos", acotó.

Resaltó además que en el llamado juicio político que llevó al derrocamiento de Lugo “se violentó el debido proceso y la presunción de inocencia”, así como no se respetó su derecho a la defensa.

“Fue un juicio nulo, sin eficacia jurídica, por lo que Lugo debe retornar a la República de Paraguay y culminar con el periodo presidencial para el que fue escogido (que culminaría en nueve meses)”, insistió mientras recalcaba que su país “no reconocerá a ninguna autoridad del Gobierno de facto, presidido por Federico Franco.

Palabras íntegras del compañero Moncada:

Palabras del Representante Permanente de Nicaragua ante la OEA,
Embajador Denis Moncada Colindres,
durante la Sesión Extraordinaria del Consejo Permanente
sobre el tema de Paraguay
26 de junio del 2012.


Señor Presidente

Señor Secretario General y Secretario General Adjunto

Señoras y Señores Representantes Permanentes y Observadores

En la reunión anterior de este Consejo Permanente de la OEA, afirmamos que estábamos a las puertas de un nuevo golpe de Estado en Paraguay. Golpe de Estado que se efectuó ese mismo día 22 de junio.

El golpe de Estado ejecutado esta vez por la vía parlamentaria, mediante un irregular juicio político sumarísimo, rompió no solo el orden constitucional, y la voluntad soberana del pueblo paraguayo que eligió en votaciones libres al Presidente Fernando Lugo, sino también violentó el sagrado derecho a la defensa y el debido proceso al que tiene derecho todo ser humano, y que constituyen valores universales.

La paz y la seguridad en el continente  están seriamente amenazas por la nueva modalidad de golpe de Estado Legislativo ejecutado por el Congreso paraguayo.

El Gobierno de Nicaragua, que dirige el Presidente Daniel Ortega Saavedra ha expresado su condena  y repudio a esta acción a todas luces inadmisible para el concierto de  naciones de América Latina y el Caribe, y declara que no reconoce al actual gobierno golpista, ilegal e ilegitimo de Paraguay, instaurado por la dictadura parlamentaria de ese país.

Ha quedado en evidencia  que se trató  de un plan claramente diseñado, planificado y dirigido por fuerzas internas y externas ultraconservadoras, con el objetivo de sacar del poder a un Presidente progresista que no se sujetó al consenso de Washington y que por el contrario realizó importantes reformas que incomodaron  a los grupos de poder de su país.

Esta conspiración trata igualmente de debilitar el proceso de lucha de los pueblos latinoamericanos y caribeños que continúan avanzando en la integración y en la unidad, mientras otros intereses conspiran para detener sus objetivos de consolidar su segunda independencia.

La manifestación soberana del pueblo  plasmada a través del ejercicio del sufragio universal  en la que eligió  al Presidente Fernando Lugo con más de 700 mil votos  ha sido ignorada por la dictadura parlamentaria del Paraguay, que con solo 39 votos asestaron un golpe legislativo al Presidente Constitucional de la República del Paraguay. Este repudiable hecho constituye un atentado a la democracia representativa y participativa  y al sufragio universal practicado en los países del hemisferio.

Existe una alteración del orden Constitucional que ha afectado gravemente el orden democrático y la vigencia del Estado de Derecho en el Paraguay,  el que se encuentra es un estado precario como consecuencia de este golpe de Estado, y del proceso amañado y altamente cuestionado por la comunidad internacional que fue realizado por los Congresistas.

En ese juicio político se violaron los principios fundamentales de numerosos instrumentos internacionales de Derechos Humanos, se violentó el debido proceso y la presunción de inocencia de todo ciudadano. No se presentaron pruebas de las supuestas acusaciones, se inició ese bárbaro juicio con una sentencia de condena por delitos inexistentes, redactada previamente como primer acto del juicio, lo que lo convierte en nulo, sin eficacia jurídica, por lo que el Presidente Fernando Lugo debe retornar a la Presidencia de la República del Paraguay y terminar con el periodo para el cual fue electo democráticamente.

Se ha juzgado al Presidente Lugo por sus ideas y planteamientos, al viejo estilo del dictador Stroessner. Se ha violado la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana.  El Presidente de facto del Paraguay actualmente usurpa un cargo para el cual no fue elegido por el pueblo paraguayo. Para Nicaragua el Presidente Constitucional Fernando Lugo sigue siendo el Presidente de este país.

Señor Presidente mi Gobierno rechaza de manera categórica y contundente la pretensión de querer sentar como precedente la acción de los Senadores golpistas paraguayos, de realizar cambios de gobierno a través de golpes de Estado, provocando la ruptura del orden Constitucional.

Nos preguntamos qué otra amenaza viene después. Primero fue Venezuela con un golpe de Estado al Presidente Chávez, luego fue la acción de los prefectos en Bolivia, después el golpe de Estado militar en Honduras, posteriormente el intento de golpe de Estado en Ecuador y ahora  un golpe de Estado Legislativo en el Paraguay. Hoy por hoy, se amenaza con un golpe de Estado a Bolivia, utilizando fuerzas policiales confabuladas contra el gobierno constitucional y democrático del Presidente Evo Morales.

Con el golpe de Estado en Paraguay, fuerzas externas nos están recordando a todos los gobiernos y pueblos de América Latina y el Caribe que el viejo instrumento de golpe de Estado utilizado por los imperios para imponer sus intereses, está retornando de forma amenazadora para la estabilidad y la paz en el Hemisferio.  O nuestros gobiernos y nuestros pueblos frenamos esta tendencia negativa, o regresaremos a las décadas pasadas de gobiernos facticos impuestos por la vía del hecho consumado.

En la sesión anterior del Consejo Permanente expresamos que la Organización de los Estados Americanos debía de pronunciarse  por el no reconocimiento del actual régimen  de facto existente en Paraguay, nacido de un  golpe de Estado parlamentario. Nicaragua considera que esta debe de ser la orientación de nuestras preocupaciones y decisiones en el seno de esta Organización, encaminadas a restituir al Presidente Fernando Lugo como Presidente legítimo y democráticamente electo, o a la suspensión del derecho de este país de participar en la Organización de los Estados Americanos.

Muchas gracias Señor Presidente.