Para quienes viven en las ciudades y cuentan con servicio de agua potable y alcantarillado sanitario, un proyecto de letrinas y lavamanos quizá les suene desfasado, pero para quienes viven en las comunidades rurales de Nicaragua esta es la única posibilidad que tiene de acceder a un sistema de saneamiento que les garantice salud a sus familias.

La comunidad Tom Valle, del municipio de El Viejo, Chinandega, puede dar testimonio de ello. Allí la accesibilidad al agua potable es muy limitada y la inmensa mayoría de los hogares tenían letrinas viejas y en mal estado, porque lo que se hacía necesaria una rápida intervención gubernamental para resolver esta necesidad.

La intervención se dio a través del Fondo de Inversión Social para Emergencia (Nuevo FISE) en alianza con otros actores locales, y hoy en toda la comunidad hay instaladas 202 modernas letrinas e igual número de lavamanos, con lo que se ha beneficiado a 1 mil 10 habitantes.

Menos enfermedades

Donde mayor impacto ha tenido el proyecto es en la escuela “Ligia Martínez Vega”. La directora de este centro, profesora Paula Aguirre, señala que hasta hace poco los 245 estudiantes de primaria tenían que usar unas desvencijadas letrinas de madera y recorrer un buen trecho para poder lavarse las manos luego de hacer sus necesidades.

Aguirre asegura que estas dificultades, sumadas a la falta de agua, provocaban serios trastornos digestivos en la comunidad estudiantil.

“Si nosotros practicamos la higiene estamos previniendo muchas enfermedades, entre ellas tenemos las diarreicas, los dolores de estómago, y aquí ahora se han disminuido”, explica la maestra.

Para los niños a veces caminar demasiado luego de ir al baño no era una opción muy atractiva, por lo que actualmente expresan su satisfacción de contar con lavamanos a pocos metros de las letrinas.

“Cuando salimos de hacer nuestras necesidades nos podemos lavar las manos para que no nos den enfermedades”, destaca Gilbert Eliseo Oviedo, estudiante de quinto grado.

Algunos hogares no tenían ni letrina

No menor impacto ha tenido el proyecto en cada una de las viviendas de estos niños.

En la casa de la señora Alba Luz Mendoza viven 4 adultos y 4 niños. La letrina familiar ya estaba muy vieja y peligraba colapsar en cualquier momento. Pero una vez instalado el nuevo sistema de saneamiento, este peligro ha dejado de existir.

“Mi letrina ya no servía y dinero no tenía para hacerla nueva”, refiere Mendoza, quien destaca que el lavamanos lo usa su familia exclusivamente para cuando sale del servicio y no como antes que tenían que lavarse las manos en el lavandero donde se asean los trastos de comer.

Algunas familias de la comunidad ni siquiera tenían su propia letrina, de tal forma que debían recurrir a las de sus venidos y familiares.

“Le doy gracias a Dios y al Gobierno porque nos mandó estas letrinas. No teníamos e íbamos largo para usar un servicio que no era de nosotros, pero gracias a Dios ahora ya tenemos el servicio y el lavamanos”, refiere Jaqueline Martínez, de 32 años.

Para llevar el saneamiento a esta comunidad se invirtieron poco más de 3 millones 103 mil córdobas, provenientes de fondos del Gobierno Central, la alcaldía municipal, los pobladores y el Banco Mundial.

El asesor técnico del Nuevo FISE, Manuel Salgado, refiere que de las 202 letrinas instaladas, 170 son sencillas y 32 son semi elevadas.

Salgado explica que dada la problemática de abastecimiento de agua potable, el proyecto contempló integrar a los lavamanos un sifón para mantener siempre el vital líquido a la disposición de las necesidades higiénicas de la población.