El líder de las FARC-EP, Timoleón Jiménez (Timochenko), reiteró la disposición de ese movimiento para encontrar soluciones concertadas al conflicto colombiano e instó a perseverar en las conversaciones pacificadoras que tienen como sede a Cuba, destacaron hoy diarios locales.

Tales diálogos no deben romperse por ningún motivo, insistió en un reciente comunicado reseñado este viernes por periódicos nacionales, y publicado en el portal digital de esa agrupación.

Timochenko, recordó el clamor unánime de sus coterráneos el pasado 9 de abril a favor de la instauración del cese el fuego bilateral y el término de la guerra interna, que dura más de medio siglo.

Además de respaldar las pláticas en La Habana entre representantes gubernamentales y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), los asistentes a la multitudinaria marcha por la paz exigieron también iniciar reuniones formales con el Ejército de Liberación Nacional, otro de los grupos insurgentes activos en el país, agregó.

El máximo jefe de esa organización cuestionó la posición del Ejecutivo en la capital cubana, que a su juicio parece empeñado en reducir los alcances de las negociaciones a la aceptación de condenas y penas por parte de los mandos guerrilleros.

Las largas discusiones para llegar a acuerdos parciales en materia rural, cultivos ilícitos y participación democrática, incluso lo conseguido en cuestión de víctimas y fin del conflicto, todo en su conjunto, carece de sentido si no aceptamos lo que se nos quiere imponer en el ámbito de la justicia transicional, dijo.

Al ahondar sobre ese punto expresó que de acuerdo con tal lógica de pensamiento, los diálogos entre ambas partes beligerantes para acabar la conflagración no son más que una representación teatral, cuyo último acto debe conducir inevitablemente al sometimiento de los alzados.

En su pronunciamiento aclaró que su posición ha sido la de reconocer en todo momento la parte de la responsabilidad que les corresponde.

Pero el Estado también deben asumir con franqueza la suya, carece de sentido pretender que la dirigencia insurgente resulte condenada como culpable única y que además se someta a penas que la excluirán de la política a futuro, añadió.

De lo que se trata -consideró- es de hallar una salida concertada, un acuerdo entre dos partes que desean poner fin al largo calvario de la confrontación entre los hijos de una misma patria.

El pasado miércoles el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ordenó reanudar los bombardeos contra los campamentos de las FARC-EP, tras la muerte de 11 efectivos del ejército en el departamento de El Cauca, durante un enfrentamiento con miembros de ese grupo guerrillero.

Como resultado de la guerra fueron perjudicados de forma directa 6,8 millones de colombianos, registro que incluye más de 230 mil muertos.