Religiosos de varias partes del mundo censuraron y pidieron hoy al presidente estadounidense, Barack Obama, la derogación de las sanciones contra Venezuela.

Una carta enviada al mandatario y remitida también al Papa Francisco, expresa el desacuerdo de los teólogos, pastores, sacerdotes y líderes religiosos de más de 50 instituciones con el contenido de la Orden Ejecutiva del 9 de marzo de 2015, emitida por Obama y que considera la situación en Venezuela como una "amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional" de su país.

Según los firmantes, el mensaje de esta Orden Ejecutiva demuestra el interés de la Casa Blanca por colocar en Caracas un gobierno de transición que favorezca los intereses nacionales de Washington, sinónimo de los intereses de las corporaciones e instituciones financieras internacionales.

El texto recuerda una serie de acciones de las autoridades estadounidenses contra gobiernos electos democráticamente en la región y precisa que las acciones contra Venezuela tienen el mismo patrón de desestabilización internacional.

Es contradictorio que en vista de su deseo de restablecer las relaciones diplomáticas con Cuba, su Gobierno esté aplicando las mismas viejas y fallidas políticas contra Venezuela, señala la misiva a Obama.

Todavía usted se encuentra a tiempo de revertir el curso de su demanda y unirse a todos los países de las Américas en la búsqueda de solucionar sus diferencias a través del diálogo. Es hora de que Estados Unidos y Venezuela intercambien embajadores como un signo de buena voluntad, añade.

Exhorta a Obama a aceptar la oferta del presidente Nicolás Maduro de mantener un diálogo honesto y constructivo sin presiones y sin la intervención de Estados Unidos.

Asimismo exhortan al mandatario estadounidense a promover los valores de la diplomacia internacional y los acuerdos en materia de derechos humanos y todas las defensas a favor de las personas desfavorecidas y excluidas.

Subrayan que la Orden Ejecutiva de Obama representa una respuesta equivocada a las relaciones diplomáticas que deben prevalecer entre dos países soberanos, sin importar si las políticas internacionales de Venezuela no coinciden con las prioridades nacionales de los Estados Unidos.