El presidente estadounidense, Barack Obama, dijo el viernes en un foro sobre la sociedad civil de América Latina realizado en Panamá que los días de la "injerencia" de Estados Unidos en la región habían terminado.

"Aquellos días en que nuestra agenda en este hemisferio a menudo suponía que Estados Unidos podía inmiscuirse con impunidad, ya pasaron", dijo Obama horas antes del comienzo de la Cumbre de las Américas, a la que asisten gobernantes de 35 naciones y donde espera verse cara a cara con el líder cubano Raúl Castro en el marco del proceso de acercamiento entre ambos países.

La promesa de Obama se da en medio de la exigencia de Cuba y Venezuela de cambiar en términos reales y prácticos la política estadounidense hacia estos países.

Cuba demanda ser sacada de la lista de países que apoyan el terrorismo y el fin del embargo económico del cual ha sido víctima durante medio siglo.

Venezuela, por su parte, exige a Obama derogar el decreto reciente en el que calificó a esta nación sudamericana como una “amenaza” para la seguridad del país norteamericano.

Aunque Obama este jueves se retractó de esta medida, al afirmar que Venezuela no es una amenaza para Estados Unidos, ni Estados Unidos una amenaza para Venezuela, aún está pendiente la disolución de la orden ejecutiva.

El presidente estadounidense llegó a la VII Cumbre de las Américas encontrándose con una América Latina y el Caribe unida frente a las pretensiones imperialistas.