Pasadas las 5:00 de la tarde del jueves 10 de abril del 2014, un sismo de 6.2 en la escala abierta de Richter estremeció a Nicaragua causando daños totales y parciales en más de 800 viviendas, principalmente de los municipios de La Paz Centro, Nagarote, Mateare, Ciudad Sandino y Managua.

Para las familias afectadas los segundos que duró el movimiento telúrico fueron eternos y una verdadera pesadilla, la que continuó en los minutos posteriores, ver sus casas en el suelo o las paredes de la misma fracturadas sin tener a su disposición los recursos para volverlas a levantar o hacerle las reparaciones necesarias.

"Eso fue horrible, yo corría para adentro porque tenía a unos niños adentro de la casa, cuando sentimos el golpe yo corrí para sacar a uno, porque eran tres los que tenía dormidos, uno en una camita y otro adentro. Cuando yo me corro veo que la casa se movía de un lado a otro, yo pegaba gritos porque no podía sacar a los niños, a mis nietos. Yo me corro y le digo a la otra niña: corré, sacá a los niños que nos vamos a morir todos. Yo pegaba gritos y decía: mis muchachitos se me mueren, corramos. Me corría para un lado y de los nervios no podíamos sacar a los niños", recuerda Catalina Mendoza, habitante de la comunidad Momotombo en el municipio de La Paz Centro.

Juana Francisca Avilés, también pobladora de Momotombo, relata que ese fue un día bastante díficil para ella su familia, tanto así que hasta sus animales estaban nerviosos por lo sucedido.

"Un día triste, dormimos ahí con los animales, acompañándolos. Nosotros con miedo porque creíamos que ese cerro se nos venía encima, ese el miedo que teníamos que fuera a reventar y nosotros quedáramos enterrados", comentó Avilés.

"Ese día gracias a Dios todos estábamos afuera, cuando pasó el terremoto estábamos afuera, gracias a Dios que sólo estaba el niño tierno, un sobrino que estaba (dentro de la casa) yo lo quería ir a sacar pero mi mamá no me dada lugar porque me tenía agarrada, yo buscaba a soltarme pero no podía soltarme, me agarraba duro y yo buscaba que me soltara para ir a sacar al niño, pero no podía, pero gracias a Dios que al niño no le pasó nada, después que yo me solté, la aventé y salí en carrera a agarrarlo, yo que lo agarro y cuando ya lo tengo afuera, la pared cae, la pared de la casa mi hermana", comentó María Antonia Cárdenas.

El respaldo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, que preside el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, no se hizo esperar y desde la ocurrencia del sismo se les brindó acompañamiento para que estás fsmilias retomaran sus vidas con tranquiladad y confianza.

"La solidaridad del Gobierno ha sido muy buena para atender las necesidades de los que fuimos afectados por los temblores, yo les digo a ellas que debemos agradecer porque tienen su casita nueva, porque construir una casa es duro", dijo Mendoza.

La casa de Avilés no soportó los movimientos causados por el terremoto y en cosa de segundos se desplomó sin ocasionar daños humanos y con el acompañamiento del Gobierno Sandinista su vivienda fue edificada nuevamente, donde puede habitar tranquilamente con su familia.

"Ahora tengo mi casita, agradecida me siento, gracias a Daniel que nos regaló esta casa", espresó doña Juana quien también afirma que junto a su familia está comenzando una vida y mucho más confiada.

"Gracias a Dios me siento bien porque tengo mi casita, ha habido temblores y me siento más tranquila y más segura en mi casita", anadió Cárdenas, quien no omitió manifestar que la asistencia del Gobierno Sandinista fue inmediata, llevándoles colchonetas y alimentos para en los siguientes días llevarles materiales de construcción la levantar nuevamente sus viviendas.

"Lo primero fue la disposición total de los recursos de gobierno, de los recursos del Frente y nosotros en complementariedad cumpliendo y ayudando a resolver", declaró la Alcaldesa de La Paz Centro, Lesbia Abarca García.

Abarca García señaló que con el apoyo decidido del Gobierno del Comandante Daniel se construyeron 250 viviendas y otras 450 fueron reparadas por daños en sus techos y paredes.

Gobierno les ha proporcionado seguridad

Doris María Munguía Figueroa, habitante del casco urbano de Nagarote vio como su casita de taquezal se vino abajo en solo unos segundos, la vivienda que había sido su hogar y el de su familia desde 1972 y que había comprado con mucho sacrificio, dado que siempre ella y su esposo lucharon de forma independiente para sacar adelante a sus hijos.

"Para el terremoto yo estaba sola con mi marido, estábamos viendo la televisión, en ese momento oigo que empiezan a caer las tejas, porque una parte era de tejas, otra parte era de zinc, y salimos de la casa cuando nos dijeron que era terremoto, y las paredes se desboronaron, se rajaron, donde mi hija también", rememoró Munguía.

Aunque ahora su casa es más pequeña que su antiguo hogar, pero hoy se siente más segura porquee el agobierbo Sandinista ha construido un lugar seguro para ella y su familia.

"Ahora me siento feliz, muy segura, ahora tengo una casita aunque sea pequeña y de perlin, estoy feliz con mi Gobierno. Me siento más segura, ahora hasta patio tengo, porque no tenía patio, ahora me siento feliz, yo le agradezco mucho que nos hayan ayudado, porque por nuestra cuenta no podríamos haberla reconstruido", indicó doña Doris.

"Después vino lo otro que fue fuerte, pensar que con un salario de maestra como iba a hacer para construir mi hogar, [...] pero cuando me vinieron a invitar de parte del líder del barrio, de que teníamos que presentarnos a una reunión, vinieron los ingenieros, los arquitectos a valorar entonces me di cuenta realmente que tenía una mano ahí dando toda la ayuda, cuando me dijeron que el Gobierno iba a priorizar este tipo de casas, sobre todo en el peligro que nos encontrábamos", destacó Julia Elena Gómez, pobladora de Nagarote.

Así como Gómez muchas familias vieron una luz de esperanza en ese apoyo que el Gobierno del Pueblo Presidente les brindó sin distinción de colores, raza, religión o ideología política.

"Dios no desampara a nadie, aquí está nuestra casa, es cierto que es pequeña pero muy acogedora y lo importante de todo esto es que aunque el peligro siempre va a estar latente, pero ahora yo tengo confianza en donde estamos viviendo, tenemos una construcción segura, me siento realmente segura en la construcción que nuestro Gobierno, porque el Gobierno estuvo con nosotros desde el día en que se dio el terremoto", agregó Gómez.