La andanada de falacias e improperios y la penosa alteración de la realidad, condimentada con mentiras del tamaño de los egos de quienes las profirieron, no lograron oscurecer los Nuevos Tiempos, o mejor dicho, “la luz de Dios” sobre Nicaragua.

Muy lejos de espantar a los turistas y a los mismos nicaragüenses que viven en otros países, nuestra patria fue bien visitada por aire y por tierra, superando los registros migratorios del año pasado.

La “luz de Dios” es la que pidió el Papa para las convulsionadas naciones este Domingo de Pascua. Francisco sabe dónde está el mal, pero ese de verdad y no el inventado por aquellos que han pintado a Nicaragua peor que los mismos países por los cuales oró.

En esa diafanidad papal de Jorge Mario Bergoglio, sumado a su responsabilidad personal desde que salió del seminario, no cabe darle carta de veracidad a los falsos testimonios, como bien dice el Noveno Mandamiento.

En su Mensaje Urbi et Orbi aparecen los territorios donde realmente las familias sí sufren desde la violencia, el irrespeto a los derechos fundamentales de la dignidad humana hasta la guerra: “Roguemos ante todo por la amada Siria e Irak, para que cese el fragor de las armas y se restablezca una buena convivencia entre los diferentes grupos que conforman estos amados países”.

“Imploremos la paz para todos los habitantes de Tierra Santa. Que crezca entre israelíes y palestinos la cultura del encuentro”, instó el Papa, sumando a esta plegaria global a Libia por el “absurdo derramamiento de sangre”, a Yemen, Nigeria, las diversas regiones del Sudán y la República Democrática del Congo, Kenia por la masacre de jóvenes y “la amada Ucrania reencuentre la paz y la esperanza…”.

Gracias a Dios en Nicaragua, a pesar del perverso deseo de una minoría política, hay un ambiente diametralmente opuesto al infortunio de aquellas sociedades desintegradas.

Los hombres y mujeres de buena voluntad saben lo que sufrió el pueblo en las guerras pasadas y por eso están ocupados con “el Señor de la vida, llevando consigo amor, justicia, respeto y perdón”.

La realidad

Una prueba de la paz en flor es que de 58 mil 205 extranjeros que ingresaron desde el inicio de la Semana Santa hasta el Sábado de Gloria de 2014, el número se incrementó en 20 mil 115 turistas en este 2015, ascendiendo a 78 mil 320.

En tanto, los nacionales que retornaron pasó de 43 mil 343 en el mismo periodo a 53 mil 547. El flujo total de visitantes en 2014 fue de 101 mil 548 y en este año se elevó a 131 mil 867.

Es decir que el promedio diario de entrada a nuestro país pasó de12 mil 694 personas en 2014 a 16 mil 483 visitantes.

Son los datos de la realidad: nadie se mueve de su casa para ir a correr riesgos a una nación “peligrosa”, “inestable” y “hundida en los conflictos”, como difama la derecha conservadora.

La paz, tangible como el azul de abril, adquiere diversas expresiones como alcanzar, contra pronóstico y los cálculos humanos, un crecimiento del Producto Interno Bruto del 4.7%.

Es Nicaragua en el radar mundial ya no como zona de sangrientos combates, sino como un lugar atractivo y pacífico que no se debe dejar de visitar una vez en la vida. Es también la movilización inédita de la ciudadanía capitalina que en vez de ir al campo de batalla como en los otros siglos, va del barrio al balneario, sin costo alguno.

Es la paz notable en la expansión de los inversionistas y sus negocios, y echando pa`lante las capacidades para construir el mejor país que necesitan los nicaragüenses para bien de la humanidad.

Evolución

Como dijo la escritora Rosario Murillo en su mensaje de Pascua, “Que el Espíritu de la Vida, en Cristo Jesús, que trasciende la Pasión, el Sacrificio, y los Retos de este Mundo, nos convoque con renovados bríos, a trabajar por la liberación del Egoísmo, y la afirmación del Buen Corazón, de la Sensibilidad y la Inteligencia, para acompañarnos, recrearnos, y recrear el Mundo”.

Las nuevas experiencias del FSLN en el gobierno superan el pasado con creces junto a los manuales errados y sin imaginación, y el atraso secular.

Sin dudas, el giro sandinista hacia el desarrollo se enfoca en lo que realmente le interesa a Nicaragua: el afianzamiento de la paz y ser “libres de Pobreza Material, de Miseria Humana, de Odios, de Tristeza, de Aflicción”.

Por eso es que nuestro país ha logrado una gran estabilidad, donde los empresarios, inversionistas y cooperativistas, pequeña y mediana producción, cuentan con sus espacios para la lograr la prosperidad del país.

El cristianismo no anula la iniciativa privada y humaniza tanto al socialismo como al capitalismo, y demanda que el funcionario público sea probo y eficiente y que el Plan Techo, por ejemplo, sea para el necesitado y no para el familiar del responsable territorial.

La paz de Cristo en el corazón es donde mejor reside la paz de una nación.