La falta de equidad en la selección de los actores continentales de la sociedad civil que asistirán al foro homónimo previo a la Cumbre de Panamá, es hoy la más aguda crítica a los organizadores de la reunión.

El último ejemplo palpable es el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico, que recibió por escrito la desaprobación de la Red de Derechos Humanos de Panamá, decisión que denunció en un documento al cual tuvo acceso Prensa Latina.

"Me sorprende que en el mantenimiento de un equilibrio geográfico, temático y de género entre los participantes, se excluyó al representante de la colonia más antigua del mundo, con la mayor población de personas bajo el colonialismo", dice el texto firmado por Wilma E. Reverón Collazo.

Y pregunta: "¿Tendrá alguna relación que el poder colonial es de los Estados Unidos?".

A continuación expresa su esperanza de que en un acto de solidaridad, por conciencia latinoamericana, se rectifique tal injusticia.

Por último refiere que "recibir la respuesta en inglés, de una organización donde la mayoría de sus miembros hablan español, es reflejo de la mentalidad neocolonial y servil", y pronostica que "la rueda de la historia pasará por encima de la OEA".

Según el documento emitido por la organización continental, el proceso de selección dependerá de una "representación equitativa, geográfica y de género; experiencia relevante y conocimiento de los temas de la VII Cumbre de las Américas, y representación de redes temáticas regionales, subregionales y nacionales".

Además, los requisitos de la OEA agregan que "se tomará en cuenta la participación activa en el proceso de preparación para la VII Cumbre que se ha venido desarrollando desde noviembre de 2014 a través de consultas nacionales y virtuales".

Sin embargo, la OEA otorgó credenciales a personajes de distintos grupúsculos antigubernamentales cubanos y venezolanos financiados por Estados Unidos, e insertados por Washington y la OEA como parte de la denominada sociedad civil.

La organización continental es el eje de estas citas presidenciales, y decide la lista de participantes en los eventos colaterales.

Hasta ahora hay alrededor de una veintena de contrarrevolucionarios cubanos (financiados desde el extranjero) autorizados a participar en el foro social y no se descarta la inclusión de otros dentro de varias Organizaciones No Gubernamentales norteamericanas contrarias a la isla caribeña.

Pero, agrupaciones como el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano de Puerto Rico y otras ambientalistas, sindicales y de una amplia gama de perfiles, no recibieron el visto bueno de la OEA.

Con esa misma línea de maniobra, también fueron acreditados varias personas de clara oposición a la sociedad cubana para asistir el foro juvenil, al igual que emisarios de conocidas agrupaciones de derecha de otros países.

Foro manipulado

La lista de algunos asistentes y ausentes no resistiría el menor análisis, y en eso se basan opiniones como las del académico panameño Olmedo Beluche, quien aseguró a Prensa Latina que ese foro está manipulado por la política exterior estadounidense.

Sobre tales referencias, Magaly Castillo, de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, dijo a periodistas que la sociedad civil panameña está actuando con total independencia, pero en contraposición aseguró que revisan con la Cancillería de su país los listados de los asistentes, y debieron influir para la incorporación de algunos.

Prensa Latina preguntó a Castillo acerca del desbalance con énfasis en actores abiertamente contrarios a los gobiernos de Cuba y Venezuela, mientras que igual tratamiento no reciben otras organizaciones, como los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, en México, Colombianos por la Paz o los latinos que en Estados Unidos luchan por leyes migratorias favorables.

Además, indagó por la designación al frente de una de las mesas de trabajo del foro, de una persona que en un canal de la televisión panameña, en varias ocasiones exteriorizó sus posiciones anticubanas, lo que no garantizaría la debida parcialidad en la conducción de los debates.

Al explicar el mecanismo, Castillo aseguró que como habitualmente ocurre en las cumbres de Presidentes, la OEA hizo una depuración de las solicitudes, a partir del cumplimiento de los requisitos y después Panamá recibió el listado.

En nuestro análisis -dijo- tratamos de que "fuese un foro equilibrado, donde todas las tendencias pudieran venir".

Definió que ese fue el espíritu, aunque admitió que "se puede haber escapado alguien, eso pudo pasar", pero aseguró que fueron muy cuidadosos.

De los padres mexicanos dijo no conocer si tramitaron su inscripción y no hizo pronunciamientos sobre el resto de las interrogantes.

Por su parte, el coordinador del foro, Rubén Castillo, al ampliar la respuesta de su colega, afirmó que "el grupo organizador y la Red de Derechos Humanos tienen la conciencia limpia de que han hecho un esfuerzo integrador, aparte de que alrededor haya una serie de disonancias sobre la labor que nosotros podemos haber hecho".

El activista panameño opinó además, que debe expresarse toda la diversidad y matices que conforman la sociedad civil de América; aseguró que la de Panamá quiere un debate de altura, porque "de esas diferencias van a salir conclusiones, y si no, eso es parte de la democracia".

Un artículo publicado hoy en el diario panameño La Prensa, señala que al parecer, "el Foro de la Sociedad Civil, organizado oficialmente y auspiciado por la Cancillería panameña, es instrumentalizado por la política exterior estadounidense.

"Una comisión misteriosa se reserva el derecho de admisión, sin que estén claros los criterios. Además, el embajador de Estados Unidos en Panamá anunció que traerán una enorme delegación de más de mil personas, algo desproporcionado. Y se comenta que ésta cobijará a sectores de la oposición venezolana y cubana", denuncia el texto.

"Por ese motivo nos atrevemos a advertir que estamos ante una segura manipulación de los foros de la Cumbre de las Américas", concluyó el artículo.

La agenda de esta reunión pretende discutir los mismos temas de la Cumbre de las Américas, y no analizar la situación en particular de un país, pero algunos políticos y periodistas se muestran convencidos de que Cuba y Venezuela serán el plato fuerte de las discusiones.

Y no son pocos los que opinan que así lo diseñaron desde la OEA, por ello la composición de los delegados, que distan de la equidad, solo pretende legitimar el disfraz de "sociedad civil" a la punta de lanza de la política estadounidense para sus planes de derrocar a los gobiernos de Cuba y Venezuela.