La iglesia El Calvario del municipio de Masaya fue el punto de partida de la tradicional procesión del Santo Entierro, a la que acudieron promesantes de toda la cabecera departamental para honrar el sacrificio de amor y entrega de Jesucristo en la Cruz del Calvario.

Siguiendo esta tradición, hoy los fieles colocan ofrendas florales, llevan en hombros la imagen de Jesucristo y le oran por alguna bendición concedida.

La imagen del Señor de los Milagros que data de más de 400 años, recorrió más de cien cuadras del barrio El Calvario y Monimbó, trayecto en el que aflora el sentimiento de paz, devoción y mucho fervor, logrando de esta manera que dicha actividad religiosa sea reconocida como una de las más hermosas a nivel nacional.

“Al paso de la imagen por las viviendas, los habitantes colocan lirios en la urna en la que es trasladado nuestro señor Jesucristo, todos los años los masayas nos desbordamos en esta celebración religiosa la cual es reconocida y venerada por todos ya que son muchos los milagros que nos ha concedido. En todo el trayecto también nos hacemos acompañar de la Cruz Alta cubierta por la Sábana Santa” expresó Miguel Uceda, miembro de la Cofradía del Señor de los Milagros.

Tal y como narran los pasajes bíblicos, los fieles recrearon los personajes que formaron parte de la vida y obra de Jesucristo, muchos vistieron a sus pequeños hijos con atuendos similares a los de los soldados romanos, la virgen María, Magdalena, entre otros, acto efectuado como pago de promesas por sanación.

“Son tres años los que tenemos de vestir a nuestros sobrinos y a mi hijo con el atuendo de los soldados romanos, nos comprometimos con Dios a traerlos año con año por haber sanado a mi madre de una letal enfermedad, considero que de esta manera estamos honrando a nuestro salvador sobre todo hoy viernes santo, momento en el que va en el sepulcro luego de haber muerto para lavar nuestros pecados” señaló José López.

La colocación de flores a la imagen que porta una vestimenta de color blanco es otra de las particularidades de tan hermosa tradición religiosa, muchos cortan los mejores ramos para que durante el recorrido adornen la representación del salvador del mundo, una tradición que ha venido siendo transmitida de generación en generación.

“Todos los años venimos al calvario, desde muy pequeña he venido junto a mis padres y ahora vengo con mis hijos y nietos a darle gracias a Dios por la vida y la sanidad que nos concede. Acá venimos a encontrar la paz y el gozo que solo nuestro padre nos brinda” expresó Marisol Medina.

“Son 44 años los que tengo de vivir en Masaya y fue mi madre la que me inculcó tan hermosa tradición la cual he compartido con todos los miembros de mi familia, esta es una fecha especial en la que los católicos nos humillamos ante la presencia de Dios, porque fue él quien nos concedió la gracia de la vida” concluyó Ana García.