La pérdida de extremidades inferiores, deficiencia en la movilidad y lesiones cerebrales son las consecuencias que sufren las víctimas de los accidentes de tránsito, en su mayoría usuarios de motocicletas, quienes a diario ingresan a los diferentes hospitales de la capital en condiciones delicadas, generando zozobra en sus familias.

En los pasillos del Hospital Antonio Lenin Fonseca encontramos a Julio César Castro, quien a consecuencia de un accidente de tránsito a bordo de su motocicleta perdió la pierna izquierda, situación que provocó cambios drásticos en toda su familia, la que actualmente lo lleva en su silla de ruedas a los chequeos médicos correspondientes a su recuperación.

“Mi accidente se dio al impactarme en el costado de una camioneta que imprudentemente interceptó mi carril, producto de eso sufrí múltiples fracturas en la pelvis y la pierna, en la cual perdí la sensación y movilidad, causa necesaria para que los médicos procedieran a amputarla. Hoy debido a esa situación la vida me cambió, dejé de trabajar y mi manutención está a cargo de mis hijos y algunas amistades”, manifestó.

La situación que enfrenta este hombre de aproximadamente 40 años, se ha vuelto persistente pues solo en este centro asistencial las autoridades reportan más de diez ingresos diarios por dicha causa, lo cual preocupa no solo al personal de salud sino a la ciudadanía en general ya que muchas veces aun cuando los conductores toman las medidas de seguridad al momento de conducir, son otros los que violan las leyes de tránsito, ocasionando daños a terceros.

Jairo Gómez, es otro de los pacientes internados en la sala de ortopedia del Lenin Fonseca, entre lágrimas narró la triste historia que le tocó vivir junto a su joven hija de 14 años cuando fueron impactados por una camioneta que era conducida por un sujeto en completo estado de ebriedad, acto que hoy ha provocado lesiones de gran consideración en ambos miembros de la familia Gómez.

“Salí de paseo en la moto junto a mi hija como de costumbre, de repente un señor que conducía ebrio y a altas velocidades nos arrolló, provocándome cuatro fracturas en mi pierna y en el caso de mi hija le fracturó su pelvis y sus dos piernas, es lamentable lo que mi familia está enfrentado porque es una experiencia que no se lo deseo a nadie, lo más duro es saber que mi hija está con ese problema y yo sin poder hacer nada debido a mi condición” expresó.

La aproximación entre los dos cuadros clínicos de los pacientes Gómez y Castro hacen que ambos coincidan en el mensaje de prevención y el llamado a los conductores de acatar las orientaciones de las autoridades policiales y el respeto a la ley de tránsito, indicaciones que al final marcan la diferencia entre la vida y la muerte de los usuarios de la vías ya sean peatones o conductores.

Accidentes marcan la vida de sus victimas

La directora del hospital, doctora Wendy Idiáquez señaló que la situación en la que llegan los pacientes al hospital muchas veces provoca desenlaces fatales puesto que a pesar de llegar con signos vitales al centro, la gravedad de las lesiones hace que las atenciones médicas no tengan los resultados deseados.

“Los pacientes vienen con politraumatismos múltiples, fracturas en las extremidades y lesiones craneoencefálicas leves y moderadas, ocasionando muchas veces la muerte, lo cual se traduce en tristeza y dolor para las familias. La mayor parte de los lesionados que vienen son jóvenes económicamente activos y que al estar ingresados en el hospital propician problemas económicos pues muchas veces son ellos los que llevan el sustento a sus hogares”.

“Muchas de las víctimas de accidentes vienen con un deterioro neurológico severo, lo que se traduce en el fallecimiento de los mismos debido a las complicaciones del traumatismo debido a la presencia de hidrocefalia, infartos o daños en el tallo cerebral, a veces el impacto es soportado por los pacientes sin embargo los resultados finales son cuadros clínicos neurológicos para toda su vida, quedando hemipléjicos, lo cual los limita a movilizarse y poder comunicarse con sus familiares” añadió el doctor Ricardo García, médico internista.