Un grupo que asegura ser la rama yemení del grupo Estado islámico reivindicó la autoría los ataques suicida a dos mezquitas en la capital de Yemen, en los que murieron 137 personas y 345 resultaron heridas.

El grupo subió una declaración en internet que dice que cinco atacantes suicidas llevaron a cabo lo que describieron como “una operación divina” en contra de las “guaridas de los chiís”.

La declaración no pudo ser confirmado de manera independiente y no ofrece prueba de que el EI haya jugado papel alguno.

Los ataques ocurrieron en las mezquitas de Badr, situada en el centro de Saná, y la de al-Hashoosh, en la parte norte de la capital, ambas frecuentadas por rebeldes chiíes también conocidos como hutíes.

Se cree que entre las víctimas hay prominentes líderes hutíes y el imán del templo Badr, el destacado líder religioso Mortada al Muhaduari.

Varios camiones y ambulancias evacuaron los restos de las víctimas de este doble atentado, que tuvo un intervalo de tiempo de media hora entre una explosión y otra.

Los hutíes han estado en control de la capital desde septiembre, donde llegaron desde sus bastiones del norte, para luego derrocar el gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi que fue obligado a renunciar y salir de la capital.

No obstante, desde el puerto de Adén, donde se refugió, Hadi se retractó de su renuncia al poder y anunció que continuaba siendo el presidente legítimo del país, en oposición a lo dictado por los hutíes.

En Yemen está la que es considerada como la más peligrosa y activa franquicia de al-Qaeda en todo el mundo.