Semana Santa se ha convertido para algunas personas en tiempo de diversión y de paseos a la playa o a algún centro vacacional. Sin embargo, originalmente es un espacio de comunión suprema con Dios donde los fieles deben renovar sus votos de amor hacia la mejor creación del Todopoderoso: la humanidad.

Monseñor Bismarck Carballo, párroco de la iglesia capitalina “Espíritu Santo”, señala los días de Cuaresma y Semana Santa son un tiempo de conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, y es en eso que debe ir enfocada esta fiesta litúrgica.

“La celebración gira en torno a ese momento para que los cristianos tengamos la oportunidad de interiorizar, convertirnos, cambiar de vida frente al gesto más grande de amor de Jesucristo que dio la vida por nosotros”, sostiene.

No hay que abandonar al Dios verdadero

El religioso dice comprender que la naturaleza humana es aprovechar el tiempo de descanso. “Yo creo eso que no choca con el espíritu de la Semana Santa”, indica. Aunque hace hace énfasis en la necesidad de un equilibrio entre ese descanso y la oración para purificar el alma.

Al respecto invita a las familias a visitar los diferentes santuarios cristológicos como el de La Conquista, Carazo; el de Popoyuapa, en Rivas; y el de El Sauce, en León. De la misma forma sugiere participar en las procesiones y en otros elementos folclóricos como las judeas y las alfombras pasionarias de la Ciudad Metropolitana.

“Lo que invitamos es a no abandonar al Dios verdadero”, asegura.

“Yo creo que es necesario entender que la celebración de la Semana Santa no es solamente para contemplar al Cristo crucificado sino tener la capacidad de poder reconocer al hermano que también es el rostro de Cristo”, manifiesta.

Monseñor Carballo destaca que en su misión evangelizadora el Papa Francisco ha invitado a los fieles a reconocerse en el sufrimiento ajeno y por tanto ser ejemplos “de misericordia en medio del mar de la indiferencia” que hay en el mundo.