Todos seres vivos experimentan cambios sustanciales ante los distintos fenómenos que afectan la Tierra, sean estos terremotos, sequías, tormentas eléctricas o inundaciones.

El vice titular del Ministro de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), Roberto Araquistain, explica que la flora y la fauna nicaragüense no están exentas de dichos postulados, ya que permiten prever con mucho tiempo de antelación estos cambios.

Araquistain subraya que es necesario estudiar estas cosas y correlacionarlas con los elementos científico-técnicos que tienen órganos del Estado como el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).

El funcionario citó varios ejemplos de cómo la naturaleza envía signos que son de conocimiento popular y que deben también ser tomados en cuenta por la ciencia. En este sentido, refirió el caso del zopilote el cual al aproximarse una tormenta aprovecha las rachas de aire caliente para tomar altura.

Otra buena muestra de sabiduría “animal” se puede ver en las abejas. Los apicultores deben saber los distintos comportamientos de éstas, ya que en base a ello se pueden dar cuenta cuándo hay abundancia de néctar en la naturaleza y cuándo no.

Igual con el ganado. Cuando éste se echa sobre el pasto significa que trata de protegerse ante la proximidad de una tormenta. El funcionario señala que algo parecido también puede advertirse en la Amplitud Modulada de los radiotransmisores, ya que estos emiten ruido al momento que se acerca una tormenta eléctrica.

Un modelo que toma en cuenta a la naturaleza

Manifiesta que Nicaragua actualmente está apostando a un modelo de desarrollo que prioriza la armonía con la naturaleza, para lo cual se hace necesario “comunicarse” con la flora y la fauna.

“Es importantísimo que desarrollemos los estudios necesarios para correlacionar estos síntomas de nuestra flora (y) fauna”, asegura.

Araquistain afirma que el ejemplo más claro de cómo actúa la naturaleza se ve en las migraciones de aves e insectos desde el norte hacia el sur, al momento del cambio de las estaciones del año.

“Nosotros debemos de comenzar a despertar ese sentido, saber escuchar a la naturaleza, saberla ver, saberla observar para interpretar (estos cambios)”, afirma Araquistain, advirtiendo que esto no quiere decir que se obvien los estudios científicos sino que más bien ayuden a las personas a completar esos conocimientos.

Sabiduría popular

Al respecto, asegura que los campesinos nicaragüenses tienen un sentido de la predicción extraordinario, pues siempre ellos están pendientes de los signos que arroja la misma naturaleza.

Considera que los expertos deben recurrir más a los campesinos y así enriquecerse de la sabiduría popular.

Es necesario “oírlos, no ir a imponer nuestras tecnologías que usualmente no se corresponde con la ecología de esos lugares”, enfatizó.

El vice titular del Marena expresa que interpretando a la naturaleza el productor puede sacar muchos beneficios económicos, ya que le permite desarrollar programas de adaptabilidad ganadera, aún y con el cambio climático.

Es importante destacar que Nicaragua es firmante de la Carta de los Derechos de la Madre Tierra, lo cual compromete al país a proteger y vivir en armonía con la naturaleza.