Geólogos del Centro Helmholtz de Investigaciones Oceánicas (GEOMAR) de Alemania, trabajan en conjunto con especialistas del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), para investigar y documentar la historia de las erupciones volcánicas en Nicaragua.

Tras sostener esta semana un encuentro con estos expertos en el Instituto de Geología y Geofísica de la UNAN, Managua, el asesor científico del Ineter, Wilfried Strauch, explicó que Nicaragua cuenta con una gran cantidad de datos y mapas de riesgos ante sismos, sin embargo todavía se está recopilando información sobre la situación de la actividad volcánica.

El experto indicó que desde el 2003, hasta la fecha, el Ineter viene trabajando articuladamente con este grupo de especialistas alemanes, para obtener datos como: cuántas erupciones han habido en Nicaragua; las probabilidades que ocurra una erupción de mayor magnitud, y la estructura de los volcanes.

“Queremos impulsar que se trabaje en esto. Ya hicimos un gran comienzo, trabajamos desde el 2003, con instituciones alemanas, y ahora tenemos muchos resultados. Tenemos la historia de las erupciones en el volcán Apoyeque, Chiltepe, y otros pequeños volcanes en el Oeste de Managua; además de las lagunas”, detalló.

El doctor Steffen Kutterrolf, vulcanólogo del Instituto GEOMAR-Alemania, durante una amplia ponencia, explicó que dentro de los estudios que han realizado hasta la fecha, se ha podido determinar que las erupciones volcánicas que han ocurrido en Nicaragua han generado cambios climáticos globales.

En este sentido, el especialista destacó que es importante contar con un archivo o historia sobre la situación de los volcanes en el país, esto con el objetivo de poder pronosticar y mitigar los peligros que representa para la población mundial.

“Es muy importante tener el monitoreo de gases, y de la sismicidad, que es el trabajo que está haciendo Ineter. Entre más sepamos qué pasó en el pasado, más podremos pronosticar el futuro. Y esa es la parte que nos hemos dedicado en GEOMAR de Alemania”, aseguró.

El experto indicó que desde que están trabajando en Nicaragua, han tratado de obtener la mayor información posible sobre las erupciones. Parte del trabajo que han realizado es sacar un promedio de las tres erupciones que se han registrado en los últimos 12 mil años, y calcular el espesor de las cenizas distribuidas cerca de los colosos.

Falla Nejapa con 27 estructuras volcánicas

Por su parte, el Ingeniero en Geología Estructural y Tectónica de Nicaragua, Francisco Espinoza, aseguró que tanto las universidades como el Gobierno del Presidente Daniel Ortega, se han visto comprometidos en continuar todos estos procesos investigativos sobre la vulcanología.

“Realizamos un estudio detallado de la falla Nejapa. Es una megafalla que tiene 27 kilómetros de longitud, y alberga 27 estructuras volcánicas. Por su dimensión, y la gran cantidad de estructuras volcánicas que alberga, la hemos considerado una falla de alto riesgo para Managua”, indicó.

Explicó que Managua está asentada sobre suelos blandos, por lo que un sismo arriba de 5 o 6 grados, afectaría grandemente a la ciudad.

“Yo creo que el Gobierno (Sandinista) ha trabajado muy bien en las capacitación de personas, instituciones, colegios; de cómo estar preparado ante un evento sísmico”, expresó.

El compañero Dionisio Rodríguez, Director del Instituto de Geología y Geofísica de la UNAN, Managua, manifestó que todos los nicaragüenses debemos de estar en perenne y constante preparación, tanto científica como de organización, para enfrentar los siguientes sismos, sobre todo en la parte de la franja del Pacífico, la zona central y partes críticas como Managua”.

“En Managua se han dado los mayores terremotos en la historia geológica; entre 1620 y 1820, sabemos que hubieron 4 grandes terremotos por la zona de Cofradía, la cual afortunadamente estaba despoblada, y no hizo estragos”, rememoró.

También recordó el terremoto de 1931, el cual dejó más de 2 mil 500 muertos; el terremoto de 1972, con más de 10 mil muertos; y otros terremotos más pequeños, como el de la colonia Centroamérica, en 1968.

El especialista recordó que en Nicaragua también hubo un terremoto de 6.2 grados de magnitud en abril del año pasado, por lo que “todo esto nos indica que vivimos en un país altamente sísmico, y debemos de estar en constante preparación tanto científica, técnica, como organizativa”.