Las movilizaciones pacíficas en 24 estados de Brasil en el Día Nacional de Lucha constataron el apego a la democracia y a Petrobras, y el rechazo a una ruptura del orden constitucional promovido por sectores radicales.

Miles de brasileños colmaron ayer las calles en principales ciudades del país en concentraciones y marchas convocadas por gremios, movimientos sociales y populares y asociaciones de estudiantes, para oponerse a los llamados de grupos de derecha de derrocar el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff

Según estadísticas de la Central Única de Trabajadores, unas 150 mil personas participaron en estas protestas, consideradas una señal de aviso para una marcha convocada para mañana por agrupaciones políticas opositoras con miras a demandar la salida del poder de la mandataria.

Las movilizaciones fueron un gran éxito y de esta forma vamos a romper con el cerco de los medios de comunicación y defender la democracia, la Constitución, destacó el líder del Partido Comunista de Brasil, Renato Rabelo, en el multitudinario mitin realizado en la urbe de Sao Paulo.

"Puede llover, puede mojar, porque el golpe no va a pasar", fueron unas de las tantas consignas gritadas por los cerca de 100 mil participantes concentrados en la avenida Paulista de esa ciudad.

Para Rebelo, la defesa de Petrobras y de la economía nacional constituye hoy una prioridad, pues dijo que el objetivo de la campaña mediática contra la petrolera estatal tiene como trasfondo su privatización

Al referirse a los insistentes ataques, a través de la prensa y redes sociales de promover una moción de censura contra la jefa de Estado, resaltó que la oposición conservadora y los medios de comunicación se unieron para cercar a la presidenta y liderar un golpe.

Puntualizó que el papel de los ciudadanos es ahora defender el mandato constitucional de la gobernante, lo cual representa igualmente asegurar los derechos de los trabajadores e impulsar una reforma política democrática".

Con camisetas rojas (el color del gobernante Partido de los Trabajadores) la muchedumbre de trabajadores, campesinos y jóvenes participó en movilizaciones en la mayoría de las ciudades de este país y recalcó su repudio a las intenciones de la derecha de derrocar a la mandataria brasileña.

Para la presidenta de la Unión Nacional de Estudiantes, Virigina Barros, la respuesta al odio opositor va ser amor y muchas movilizaciones en todo Brasil.

"No podemos vacilar. Hay en marcha una onda golpista y conservadora, interesada en aprovechar este momento (de dificultades económicas) para adueñarse del poder", alertó por su parte el presidente de la Central de Trabajadores de Brasil, Adilson Araújo.

Para el gobierno, las marchas y concentraciones de la víspera contribuyen a despejar los intentos de sectores radicales, que utilizan las dificultades económicas y el escándalo de corrupción en Petrobras para crear atmósfera confusa y demandar un juicio político contra Rousseff.

El teólogo y sacerdote franciscano Leonardo Boff alertó en un artículo difundido en internet sobre los planes de medios de comunicación conservadores y grupos radicales de generar el odio hacia el Partido de los Trabajadores (PT) y responsabilizarlo de la corrupción en esta nación.

Según Boff, los derrotados procuran por todos los modos deslegitimar la victoria y garantizar un cambio de política que atienda su proyecto, rechazado por la mayoría de los electores.

Para ellos, apuntó que el camino de las urnas se ha vuelto inseguro gracias al nivel crítico alcanzado por amplios estratos del pueblo, el camino militar es hoy imposible, dado el cambio del marco; entonces buscan la posibilidad de la judicialización de la política, contando con aliados en la Corte Suprema que nutren semejante odio al PT y sienten el mismo desdén por el pueblo.