El Secretario General de Cooperación Internacional del Reino de España, Gonzalo Robles, se mostró admirado de cómo los fondos que su país destina a Nicaragua han servido para dignificar la vida de las personas más pobres del país.

Tras un recorrido por el Proyecto de Desarrollo Integral del Barrio Acahualinca (el cual incluyó el cierre del antiguo vertedero municipal, la construcción de una planta procesadora de desechos y la edificación de un moderno complejo habitacional para los antiguos recolectores de basura), Robles no pudo más que demostrar su satisfacción por los resultados obtenidos.

“Aquí no hay más que darse un paseo para ver lo que ha significado el antes y el después, no solamente desde el punto de vista de calidad de vida, sino de dignidad, de impacto ambiental, de impacto para la ciudad de Managua”, manifestó.

“Es un proyecto transformador”, aseguró el representante del Gobierno de España.

En la visita, Robles estuvo acompañado por el Embajador de su país en Nicaragua, Rafael Garranzo; el Coordinador de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), José Manuel Mariscal; y la Alcaldesa de Managua, Daysi Torres.

“Esto ha sido el resultado positivo de un trabajo conjunto, articulado entre el Gobierno de Nicaragua y el Gobierno Español, la Alcaldía Municipal, pero sobre todo, los protagonistas que han alcanzando sus sueños”, expresó la alcaldesa capitalina.

Estaban aferrados a la basura

Robles pudo escuchar de voz de jóvenes y adultos cómo el proyecto les vino a cambiar la vida completamente.

“De estar en La Chureca pasamos a la empresa (planta procesadora de desechos). Aquí es diferente, tenemos un trabajo digno”, dijo Jennifer Reyes Campos.

Esta joven pasó de su antiguo trabajo de recolectora de basura en el extinto vertedero a operaria en la planta, sin embargo, gracias a las oportunidades de estudio que se le ha dado y a su buen desempeño hoy ha sido ascendida a supervisora del Departamento de Higiene y Seguridad Ocupacional.

Pero el beneficio va más allá de un puesto de trabajo digno, ya que de las antiguas champas de plástico y láminas de zinc viejo han pasado a habitar viviendas en una urbanización donde se les instalaron áreas de recreación, un centro de salud, una estación de policía y toda una serie de facilidades que antes no existían.

“Antes yo no estudiaba, no tenía ningún desarrollo psicológico, estaba aferrado a lo que hacía, mi vida era la basura”, destacó Rafael Sánchez, otro de los jóvenes que fue rescatado de las garras de la miseria.

El Proyecto de Desarrollo Integral del Barrio Acahualinca tuvo una inversión aproximada de 40 millones de euros, y hasta el momento ha sido el más grande de los ejecutados con fondos del Gobierno de España.