Un curioso caso afecta al británico Nick Hess, quien durante mucho tiempo intentó convencer a su familia de que no era alcohólico y luego de varios estudios logró determinarse que sus habituales estados se debían a la ingesta de papas fritas. ¿Realidad o absurdo?

Lo cierto es que el hombre, de 32 años, se emborracha comiendo papas fritas debido a un síndrome relacionado con la cerveza: su estómago produce demasiada levadura y convierte cualquier carbohidrato en alcohol.

Incluso su esposa llegó a desconfiar tanto de él que a escondidas de su amrido buscaba por todos los rincones para ver si su pareja escondía botellas.

“De repente, era torpe y vulgar. Durante un año, me despertaba todos los días a vomitar”, le dijo el joven a la BBC.

Durante un tiempo, asegura que no sabía lo que le pasaba. Se ponía mal, sin aparentemente ninguna razón, le entraban fuertes dolores de estómago y de cabeza prácticamente todos los días.

Karen Daw, su esposa, contó a ABC News: “Estábamos viendo la televisión y pasadas unas horas, comenzaba a estar confundido y a vomitar”.

Nick debió pasar por una serie de análisis, incluidas tres colonoscopías y tres endoscopías.

Después de comer la fritura, el nivel de alcohol era de 120 miligramos por 100 de sangre, lo mismo que tomar siete tragos de whisky.

Ahora es tratado con medicamentos y una dieta baja en carbohidratos. Sin embargo todavía hay dos o tres días al mes que experimenta esta sensación.