“Queremos que la laptop sea verdaderamente inalámbrica“. Con esta frase, que Phil Schiller –vicepresidente de ingeniería de Apple– dijo el lunes mientras le presentaba al mundo el MacBook más reciente, Apple decretó el fin de la época de los cables en la computación personal.

El nuevo MacBook solo tiene dos puertos: uno para el audio, y otro USB 3.0 tipo C. Ni siquiera tiene un espacio dedicado para el cargador.

Esta es una de esas decisiones polémicas que Apple suele tomar cada cierto tiempo. Ya lo había hecho cuando eliminó las unidades de disquete en favor del puerto USB, y cuando decidió sacar una laptop y un computador de escritorio sin unidad de discos ópticos. Aunque al principio hay resistencias, pues estos recortes tocan directamente al bolsillo de los usuarios y vuelven obsoleta a una generación de periféricos, al final el resto de la industria sigue la pauta enviada desde Cupertino.

Las desventajas

Si el usuario quiere conectar periféricos en un nuevo MacBook, su primera opción hacerlo por medio de una conexión inalámbrica Bluetooth o Wi-Fi. Ya hay muchos ratones, impresoras, teclados y todo lo demás que se pueden conectar así, pero suelen ser más costosos que los que se utilizan a través del clásico puerto USB. Además, no todos los equipos tienen esa opción. Los discos duros externos, y en general las soluciones de almacenamiento, aun funcionan mucho mejor cuando van a través de cable. Y las pantallas externas simplemente no pueden ser inalámbricas.

Adiós al USB

Por supuesto que Apple tiene una solución para quienes necesitan seguir usando sus puertos USB: un adaptador que vale 79 dólares, que –como reporta The Verge– se conecta al puerto USB 3.0 y ofrece un puerto VGA o HDMI para pantalla, uno USB 2.0 para los periféricos y uno USB 3.0 para la carga. Como quien dice: el que tiene para el whisky (un computador de 1.300 dólares) tiene para el hielo (un adaptador).

De hecho, la abundancia de puertos USB es vista como una ventaja en las laptops. Entre más puertos, más flexibilidad y más opciones para el equipo. Esta decisión les dará combustible a quienes critican el elitismo de Apple: deja casi por fuera a un montón de dispositivos muy económicos, que usan la mayoría de usuarios, por hacer una mejora casi marginal en el diseño del equipo.

Las ventajas

Los puertos USB clásicos le ponían un techo a la carrera por la delgadez. En cambio, el conector USB tipo C es apenas un poco más grande que el micro USB –el que se usa para cargar smartphones Android y Windows–, y además es reversible, con lo que soluciona uno de los grandes dolores de cabeza de los usuarios.

¿Vienen los cargadores estándar para laptops?

Más importante aún, es el primer estándar USB que puede pasar suficiente potencia como para poder cargar una laptop de forma conveniente. Esta es una gran noticia: hasta ahora, cada marca de computadores tenía su propio puerto, lo que hace que los laptops de un fabricante no puedan usar los cargadores de otro. Si esta medida de Apple se generaliza, los cargadores de computador van a ser estándar y van a servir para cualquier equipo, pues todos estarán basados en USB.

Esta es una gran noticia para los usuarios, que seguro ya conocen la conveniencia de tener un cargador estándar para sus dispositivos móviles: menos costos y más portabilidad. Además, ayudarán a que se genere menos basura. Falta ver que se popularice, y que Apple no meta nuevos costos ocultos en sus cargadores.

La promesa

El cable no ha muerto. Pero tampoco había muerto el disquete cuando vimos el iMac de 2001, ni el disco óptico cuando vimos el primer MacBook Air en 2011: solo estaban agonizantes. La muerte de los cables parece un poco lejana, pero inevitable.

Los cables parecen irremplazables en dos aplicaciones: la carga de dispositivos y el almacenamiento masivo de información. Pero ya hay reemplazos para los dos casos. La carga inalámbrica todavía no está totalmente cocinada, pero está avanzando rápidamente. La promesa es que en las oficinas, las casas, los cafés y casi cualquier lugar haya estaciones de recarga, con lo que los usuarios podrían olvidarse de sus cargadores.

Hay aplicaciones en las que aún se necesitan los cables

Apple no se ha atrevido comercialmente a lanzar productos que se alimenten de esa manera, aunque se sabe que su equipo de investigación y desarrollo trabaja en el tema. Pero este lanzamiento insinúa que el debut de la manzana en esta tecnología ocurrirá pronto, y si se hace de forma eficiente, segura y relativamente asequible, la solución será definitiva.

El otro ingrediente de esta ecuación es la autonomía de los equipos. Este MacBook dura “todo el día“, según Apple, aunque no dio una cifra más precisa. Y aunque la tecnología de las baterías no ha avanzado tanto como otras áreas, sí es posible prever que las pilas durarán cada vez más y harán que los cables sean cada vez menos necesarios.

Por el lado del almacenamiento masivo, Apple le está apostando fuertemente a la nube. Ya tiene su propio servicio, iCloud Drive, y además los usuarios tienen a Dropbox, Google Drive, OneDrive, Box y las demás opciones que lleguen. En el mundo hiperconectado en el que viven la mayoría de los usuarios de Apple, el acceso a internet está garantizado, y el caso de uso privilegiado es aquel en el que los archivos del usuario están disponibles en la red.

Pero si el usuario no quiere perder el control de sus archivos, ya hay discos externos que crean una conexión Wi-Fi con los computadores, y ofrecen un respaldo local e inalámbrico.

Claro: todas estas opciones son más caros. Los 1.300 dólares que vale este equipo también están por encima de la media, y quien esté buscando gastar su dinero de forma racional tiene mejores opciones incluso en el catálogo de Apple. Pero seguro habrá quien pague el precio de ser pionero.