Si alguien pensó que Apoyeque representa una seria amenaza para Managua, puede estar tranquilo. Ningún terremoto vendrá de esa antigua laguna cratérica.

En sí, el volcán como tal no representa ningún peligro. La razón es simple: está extinto. Managua no es Pompeya ni tiene, gracias a Dios, su propio Vesubio.

Esta es una de las consideraciones que formula William Martínez, doctor en geología por la Universidad de Niigata de Japón, con maestría en Geología Estructural en Holanda, Geología en la Universidad de Río de Janeiro en Brasil, y posgrados en Argentina, Japón, México y Estados Unidos.

Porque, afirma, si se parte de valoraciones equivocadas, no científicas, las decisiones, por lo tanto, también serán erróneas. Tampoco los geólogos del mundo apoyarían un extraño planteamiento de la “migración” de los sismos. Estos son propios de cada esfuerzo dinámico de una falla.

Sí representa un riesgo de verdad para la ocurrencia de terremotos, los dos extensos sistemas de fallas que prácticamente encajonan la capital, entre el Oeste y el Este, y de Sur a Norte: el primero es el conocido como Alineamiento Volcánico Nejapa, y dentro del cual está la falla misma de Apoyeque, aunque sin relación a alguna actividad volcánica, por su condición antes señalada.

En el caso de que Managua estuviera expuesta al vulcanismo de Apoyeque o de otra estructura del vecindario telúrico, no hay ninguna fuerza humana ni técnica que pueda hacerle frente a una erupción. La única manera de afrontar con responsabilidad el fenómeno sería la evacuación de la población en el área afectada.

Pero “Apoyeque no significa ninguna espada de Damocles sobre la capital”, insistió el doctor Martínez para mayor claridad.
El doctor Martínez vertió sus análisis desde Bluefields. Se dirige a Monkey Point donde ejecutará los estudios necesarios previos a la construcción de la carretera.

Apoyeque es parte del vulcanismo extinto característicos del área de la capital y que va de Chiltepe a El Crucero, en un trayecto de 25 kilómetros. Está compuesto de pequeños volcanes y volcancitos.

Vulcanismo extinto

Presentar a Apoyeque como un peligro sería lo mismo que decir que Asososca, Nejapa, Tiscapa, Xiloá, Ticomo y Motastepe están en fila esperando su turno para sembrar de terror a los capitalinos.

La mayoría son lagunas cratéricas extintas y conocidas por los especialistas como monogenésicas. Es decir que una vez que causaron una erupción, hace miles de años, ya nunca más volverían a producir un segundo evento fatal. De modo, que por esta parte, los managuas pueden estar más que seguros.

Ahora, el movimiento sísmico de Apoyeque ¿por qué se produce, si es un volcán inactivo? El doctor Martínez explicó que la morfología del terreno de Managua, como se aprecia a simple vista, sufrió un estiramiento de unos 40 kilómetros, formando la Depresión de Managua. Producto de ese esfuerzo es que toda esa masa de tierra en alguna parte tenía que acumularse, y es así que se forman los levantamientos de El Crucero y la Meseta de Carazo.

Al producirse ese estiramiento, los conductos volcánicos que alimentaban Apoyeque, Asososca, etc., y que llevaban materiales del manto superior adentro de la corteza terrestre se rompieron, por eso es que se extinguieron.

Ahora, ¿por qué “tiembla”, entonces Apoyeque? El doctor Martínez expone que el esfuerzo que da origen a la Depresión de Managua aún existe y hace que aunque el Alineamiento Volcánico Nejapa, que va de Chiltepe a El Crucero esté extinto, (parte interna oeste del graven o Depresión de Managua), por cada grado de estiramiento corresponde a un plano de ruptura, que son las fallas geológicas activas. Estas son las que producen los sismos.

El verdadero peligro

Hay que enfatizar que estas dos estructuras, las fallas activas que acompañan el Alineamiento Volcánico Nejapa y el Sistema de Fallas Aeropuerto, que va de Las Nubes hasta cerca del sector de la Fuerza Aérea, son potencialmente generadores de terremotos.

¿Cuál será el primero o el segundo en producirlo? No sabemos, responde el doctor Martínez. Una vez que suceda un terremoto, en un tiempo relativamente corto sucederá el otro.

Las fallas que presentan actividad solo van a dejar de hacerlo hasta que culmine con un terremoto. Este es el concepto de los científicos: cuando hay una falla en movimiento ella solo para su dinámica con un evento principal que es el terremoto.

Esto sirve para desmitificar el concepto erróneo que “es mejor que tiemble porque está liberando energía”. ¡Nada de eso!, Es todo lo contrario: se necesita 5 mil 500 terremotos magnitud 4 para dar un terremoto de 7, sostiene el especialista.

Es decir, por mucho que tiemble una falla no evitará el terremoto: lo avisa, pero no lo evita. Es como el corazón de alguien: el hecho de que tenga malestares, dolores, arritmia, con regular frecuencia no “libera” al órgano de un eventual infarto.

En el caso de las fallas, cierto es que libera energía, pero no para “disolver” el evento: solo avisa que viene el terremoto.
Los científicos advierten que mientras más tiembla, es más próximo la ocurrencia de un terremoto, por eso son premonitores, subraya el doctor Martínez.

“Dios ha hecho posible que vivamos aquí en la Tierra y aun en condiciones hostiles nos da la pauta para prevenir y la habitemos bien. Son señales (los movimientos), avisos. El hombre si sabe leer estas señales puede hacer las cosas bien”.

Recomendó que por eso hay que estarlas monitoreando durante todo ese tiempo hasta que ocurra el evento. Esto, por supuesto, da un chance para preparar a la población.

El doctor Martínez aconsejó en dar prioridad a los simulacros para las poblaciones que están ubicadas en estas dos mega estructuras telúricas: Las fallas activas que acompañan el Alineamiento Volcánico Nejapa, y el Sistema de Fallas Aeropuerto que va de Las Nubes hasta las proximidades de la Fuerza Aérea.