Cuando en enero del 2007 el Frente Sandinista asumió la Presidencia, el sistema de salud de Nicaragua estaba por los suelos, y los más empobrecidos no tenían más opción que morirse en sus casas ante el abandono de los centros de salud y hospitales públicos, donde la mala atención y la falta de insumos médicos lo que hacía era profundizar sus males.

Eso golpeaba a todos por igual, pero fundamentalmente a las mujeres, quienes eran víctimas de los altos índices de mortalidad materna, de la deficiente praxis médica y de un desamparo absoluto ante enfermedades como el cáncer.

Luego de 8 años el panorama ha cambiado. Las mujeres pueden asistir a las unidades médicas y ser atendidas de forma gratuita con calidez y calidad, pero sobre todo sabiendo que el Gobierno a través del Ministerio de Salud (Minsa) ha hecho todo lo humanamente posible por garantizar medicinas y una infraestructura hospitalaria que nada tiene que ver con aquellos oscuros años de neoliberalismo, cuando la vida de las personas era un negocio y no un derecho humano.

La titular del Minsa, Sonia Castro, explica en 1989 el Gobierno Sandinista dejó en el sistema 104 médicos gineco-obstetras, lo cual creció nada más a 149 hasta el 2006. En la actualidad el cambio ha sido rotundo: esta cifra ha crecido en los últimos 8 años a 320 especialistas distribuidos los hospitales y centros de salud del país. La esperanza es que continúe incrementándose, ya que actualmente hay más de 170 en formación.

Pero más allá de la capacitación médica está la atención brindada a las mujeres. En 1989 se dieron 4 millones de consultas, incrementándose apenas a 6.7 millones en el 2006. Ya para el 2014 los registros indican 13.9 millones de consultas brindadas.

Menos muertes maternas

Un aspecto que pude arrojar un balance de cuánto ha mejorado la atención y la calidad del servicio es el tema de la mortalidad materna. En 1989 el sistema registró 77 defunciones por causas asociadas al embarazo. En el 2006, la cifra había incrementado a 115 muertes, mientras que en el 2014, tras instalarse las nuevas políticas de atención en salud, las defunciones habían bajado a 54.

En esto tiene mucho que ver el número de partos en las unidades de salud. En 2006 se registraron 87,350 mujeres atendidas en labores de parto, mientras que en el 2014 fueron 111,757.

Casas maternas

Uno de los componentes que está teniendo impacto en la reducción de muertes es el programa de Casas Maternas.

Esta iniciativa nació en los años ochentas, y al perder el Frente las elecciones en 1990 dejaba en el sistema 22 de estos centros. En el 2006 estas habían crecido a 50, pero una gran mayoría no funcionaban o lo hacían deficientemente. Al contrario, ahora hay 169 Casas Maternas bien equipadas en todos los municipios, y se prevé seguir construyendo y acondicionando otra buena cantidad.

Los esfuerzos en salud no solamente se ve en mejoramiento de la infraestructura, más medicinas y médicos especializados, sino también aprovechando el saber ancestral del pueblo. Ello se está logrando con la formación de Parteras, quienes en las comunidades rurales se encargan de dar seguimiento a las mujeres embarazadas.

En los ochentas se hablaba de unas 2,600 parteras en todo el país, mientras que en el 2006 el Gobierno Sandinista no encontró ningún registro. A partir de ese momento, se les empezó a incluir como parte del sistema de atención en salud, alcanzándose en la actualidad 5,947 parteras, todas ellas integradas en las Casas Maternas, en el Plan Parto de las Comunidades, y en los demás programas de acompañamiento a las embarazadas.

Lucha contra el cáncer y el VIH

El cáncer en las mujeres es otro tema en el cual el Gobierno ha puesto mucho empeño. En el cérvico-uterino, en 1989 se realizaban 20 mil papanicolau, ello a pesar de la poca tecnología existente. En el 2006, estos exámenes habían subido a 166,036, mientras que para el 2014 la cifra se había incrementado a 443,021. Todo esto es importante pues da un ejemplo de las labores de prevención contra esta mortal enfermedad.

La Ministra Sonia Castro refiere que en 2006 en el Hospital Bertha Calderón se atendían 1,200 mujeres con cáncer, lográndose incrementar en el 2014 a 3,600.

El cáncer de mamas es otro de los que más están asociados a las mujeres. En el 2006 el Minsa disponía nada más de 3 mamógrafos, por lo que apenas se realizaban 1,581 exámenes. En la actualidad hay 12 distribuidos en todo el país, lo cual permite practicar 18,473 mamografías (año 2014).

Los exámenes de VIH-SIDA son otra prioridad, ya que el país ha sido un ejemplo al evitar la transmisión vertical del virus, es decir, de madre a hijo. En el 2006 las pruebas eran de poco más de 18,000, no obstante, en el 2014 estas ascendieron a 139,279, es decir, 9 veces más que lo heredado por los gobiernos de derecha.

La Ministra Castro, refiere que en el 2006 el sistema registró 23 niños nacidos con VIH, mientras que en 2014 solo dos niños sufrieron la transmisión vertical de un total de 119 mujeres que dieron positivo con esta enfermedad.

Mayor protagonismo en puestos de mando

La restitución de derechos a la mujer no solo se expresa en número de atenciones, sino en la cantidad de trabajadoras. En 2006 había poco más de 15,000 mujeres trabajando en el sistema, mientras que en el 2014 se habían incrementado a más de 20,000. Sin embargo, su participación va más allá de eso, pues en 11 Silais son las mujeres quienes están al frente de esas unidades, de un total de 19 existentes en todo el país. De la misma manera a lo interno del Ministerio, de 10 Direcciones, 6 están en manos de mujeres.