Fue una fuerza de la naturaleza, indefinible desde los grados humanos que clasifican las almas terrenales, de ahí los tantos títulos de reconocimiento.

Ni siquiera los comandantes Fidel Castro y Daniel Ortega, jefes de revoluciones triunfantes, pudieron haber previsto que cuando el Apocalipsis de la Izquierda era inminente a fines del siglo XX, según agoraba la alucinada derecha, apareciera el Tercer Comandante.

A 1959 y 1979 se le agregaba 1999. De 20 en 20, los grandes movimientos revolucionarios demostraban la diáfana exactitud de su justicia hasta en los calendarios.

Hugo Chávez se llamó en su paso fugaz por este planeta, aunque su espesa estela se ve en la organización de los sueños y sus expresiones de paz como CELAC, Petrocaribe y ALBA, ampliando la apertura de la Izquierda por otros rumbos hasta donde pudo con los pocos años que la Historia le dejó en sus manos.

Muchos hablan del Comandante Eterno. Respeto este título que viene del cariño y de las ganas de tenerlo cerca y no en la distancia desconocida de los recuerdos.

Otros se apresuran a levantar una de las tantas banderas que ondeó el presidente Chávez, como el de renovar el estatus de militancia a una actitud contra Israel, nación compuesta por una ciudadanía, un gobierno y un sagrado derecho: el de existir. Podemos discrepar con las autoridades, pero… ¿con un pueblo?

Las mejores enseñanzas del hijo de Bolívar fueron procurar la unidad de Nuestra América y darle un consistente y sostenido baño de pueblo a la Democracia. Los demócratas de verdad le deben un monumento a Hugo Rafael Chávez Frías en la sede de las Naciones Unidas, Nueva York.

A la hora de valorar a un ser que no fue tan común y que ciertamente constituyó un salto en la Historia, bueno es señalar que a líderes como él, como Daniel y la escritora Rosario Murillo, sus asesores deben procurarle todos los puntos de vista, perspectivas posibles y consecuencias de los temas álgidos para nuestro país: Puerto Rico, por ejemplo.

Es el caso de que algunos cristianos debieron haber apercibido al comandante Chávez, libres de prejuicios ideológicos y de la vetusta retórica de la izquierda conservadora, de que Israel no debe encasillarse como un “instrumento del imperialismo yanqui”.

¿Qué les costaba a estos hombres de Biblia ofrecerle todas las verdades sobre el significado del pueblo israelí ante los ojos de Dios y su papel en este mundo, como está escrito?

Ezequiel 5:5: “Así ha dicho Jehová el Señor: Esta es Jerusalén; la puse en medio de las naciones y de las tierras alrededor de ella”. Zacarías 2:8 Israel “es la niña de los ojos de Dios”. Salmo 122:6 “Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios”. Génesis 12:3…

Lo eterno

Porque hablando de lo Eterno, Dios no está encerrado en las cátedras de teologías, en la manipulación que algunos hacen desde los púlpitos contra los gobiernos progresistas, menos entre los que usan la religión para adormecer a los damnificados de la codicia; su grandeza no la pueden contener ni los Cielos ni la Tierra. El Señor YHVH, está sobre la Historia.

Rubén Darío, más que poeta, profeta, estaba muy claro de Quién conduce la Historia. No era un fanático santero ni un profano de la incredulidad, pero lo que sintió al describir la decadencia de Francia finisecular e inicios del XX, es para reflexionar profundamente:

“Como hago muy poca vida social, tengo todavía el mal gusto de creer en Dios, un Dios que no está en San Sulpicio ni en la Magdalena, y creo que ciertos sucedidos, como los del Bazar de Caridad y la singular muerte de Félix Faure son vagas señas que hacen los guardatrenes invisibles a esta locomotora que va con una presión de todos los diablos a estrellarse en no sé qué paredón de la Historia y a caer en no sé qué abismo de la eternidad”.

(Faure, presidente de la República en 1891, muerto de congestión cerebral en el palacio Elysée, cuando estaba con su amante. “Rubén Darío, Escritos Políticos”, Banco Central de Nicaragua, 2010, p 122.)

La Izquierda, de la cual forman parte muchos cristianos, debe cambiar discurso y tono acerca de los hebreos y saber diferenciar entre ellos y las posiciones de sus gobernantes.

Gracias a Dios, líderes como Fidel Castro y Daniel Ortega revalorizaron su visión acerca de aquella nación de las pocas que sobreviven a la antigüedad, a pesar de haber sufrido tantos holocaustos, esclavitud y opresión por diversos imperios a lo largo de los siglos. Su existencia misma confirma que Dios no los abandona.

Como humano, esta fue una asignatura pendiente del comandante Chávez. Corregir el enfoque es tarea a resolver no solo por la Revolución Bolivariana sino por el izquierdismo conservador.

Un paso adelante, para actualizar la Izquierda y meterla de cabeza al Siglo XXI, lo dio Fidel en 2010, cuando dijo estas sabias palabras al periodista estadounidense Jeffrey Goldberg:

“Ellos (los judíos) han sido más injuriados que los musulmanes porque han sido responsabilizados e injuriados por prácticamente todo”. “… el gobierno de Irán debe entender que los judíos fueron expulsados de su tierra, perseguidos y maltratados en todo el mundo, con el argumento de que mataron a Dios”.