El Vicepresidente de Nicaragua, General de Ejército (R), Moisés Omar Halleslevens viajó este viernes al Uruguay para participar este domingo 1 de marzo en la toma de posesión del presidente de ese país suramericano, Tabaré Vásquez en representación del Presidente de Nicaragua, Cmdte. Daniel Ortega Saavedra.

La celebración despegará en el Palacio Legislativo de la capital uruguaya, donde se reunirá la Cámara de Representantes para iniciar los actos de protocolo en torno a Vázquez y el vicepresidente electo, Raúl Sendic, quien adquirirá también la titularidad del Senado y de la Asamblea General.

Autoridades nacionales, diplomáticos, expresidentes de la República, presidentes de los partidos políticos y mandatarios extranjeros presenciarán la ceremonia, cuyo punto álgido vendrá de la mano de la parlamentaria Lucía Topolansky, presidenta temporal de la Asamblea General, quien será la encargada de tomar juramento a Vázquez -que ya fue gobernante entre 2005 y 2010- y a Sendic.

Una vez concluida su exposición, el nuevo gobernante y Sendic, junto a sus respectivas esposas, abandonarán el Parlamento para desplazarse en un solemne trayecto hasta la plaza de la Independencia de Montevideo.

Allí participarán de un saludo entre los presidentes y vicepresidentes entrantes y salientes, luego se desarrollará la lectura y firma del acto de cesión del mando presidencial y el traspaso de banda de Mujica a Vázquez.

Tabaré Ramón Vázquez Rosas nació en el barrio obrero de La Teja, en los suburbios de Montevideo, el 17 de enero de 1940. Licenciado en medicina por la Universidad de la República en 1969, obtuvo el título de especialista en oncología y radioterapia en 1972. La desgracia familiar (sus padres y un hermano fallecieron de cáncer) influyó decisivamente en su vocación. Una beca del gobierno francés le permitió ampliar su formación como cancerólogo en el Instituto Gustave Roussy de París en 1976.

Cuando era estudiante empezó a militar en el Partido Socialista (PS), una organización marxista marginal fundada en 1910, pero que hasta 1971 no adquirió una inesperada notoriedad al unirse con el Movimiento Nacional de Liberación-Tupamaros (MNL-T), que organizó una guerrilla urbana, y otros pequeños partidos para constituir el Frente Amplio, en cuya presidencia se situó el general Líber Seregni.

Tras la intervención del ejército contra los Tupamaros y el golpe de estado militar del 27 de junio de 1973, una represión sin precedentes se abatió sobre todas las fuerzas de izquierda, y Tabaré Vázquez tuvo que suspender cualquier actividad política.

Tras el restablecimiento de la democracia en 1985, combatió el proyecto de ley de amnistía de los militares y los policías, finalmente aprobado por el Parlamento. Aunque miembro de la dirección colegiada del PS desde 1987, preservó siempre su independencia de criterio y, en contra de las posiciones del Frente Amplio, por ejemplo, se oponía a la legalización del aborto por «razones filosóficas, biológicas y humanas».

Alcalde de Montevideo

En noviembre de 1989, Tabaré Vázquez rompió con la tradición electoral al ser elegido intendente (alcalde) de Montevideo, como candidato del Frente Amplio, lo que le convirtió en una figura destacada de la política nacional. Fue miembro del Congreso Nacional de Intendentes (1990-1994) y presidente del mismo en el ejercicio de 1993.

En el ámbito nacional, por el contrario, sus progresos electorales fueron tan lentos como constantes, paralelos al desgaste del bipartidismo oligárquico entre los partidos Liberal (Colorado) y Nacional (Blanco). Tras imponerse en las elecciones primarias a Danilo Astori, en su primer intento de alcanzar la presidencia de la república, en noviembre de 1994, como candidato de la coalición electoral Encuentro Progresista, en la que se integró el Frente Amplio, quedó en tercer lugar, con el 30,6 % de los votos, por detrás de los candidatos colorado y blanco.

Tuvo más éxito en su segundo asalto, pues en la primera vuelta de las elecciones presidenciales (31 de octubre de 1999) fue el candidato más votado, con el 40,11 % de los votos, primera demostración inequívoca de que la coalición izquierdista había superado todas las barreras políticas y el techo electoral que le adjudicaban los analistas.

En la segunda vuelta, sin embargo, empujados por un reflejo de supervivencia, los dos viejos partidos unieron sus fuerzas y explotaron el miedo a un triunfo de la izquierda, de manera que el candidato del Partido Colorado, Jorge Batlle, logró el respaldo no sólo de sus partidarios sino también de los blancos, para alzarse con el triunfo final con el 51,59 % de los sufragios. El representante del Frente Amplio sólo obtuvo el 45,87 %.