¡Vivirás Monimbó, llama pura del pueblo!, esta canto encierra toda una historia de luchas, heroísmo, dignidad y sobre todo de resistencia de un pueblo que ardorosamente luchó por su libertad, derrocando a una dictadura militar que a pesar de su poderío, sucumbió ante la valentía de hombres y mujeres que unidos iniciaron la insurrección de esta comunidad indígena de Masaya y de toda una nación, encendiendo la mecha hacia la victoria definitiva del 19 de Julio de 1979.

Hoy 26 de febrero se cumplen 37 años de la gesta heroica de Los Sabogales, fecha en que el Apóstol de la Unidad Sandinista, Comandante Camilo Ortega Saavedra, Arnoldo Quant y Rito Moisés Rivera, cruzaron el umbral de la inmortalidad.

Nuestros Héroes y Mártires de Los Sabogales, como [email protected] [email protected] luchaban por la libertad, pero también por educación, viviendas, salud; sus ideales de insurreccionarse eran contra la dictadura somocista y toda la maquinaria de opresión que operaba el régimen.

En esos días de febrero en Masaya y otras zonas del país se vivieron momentos duros, Camilo, Arnoldo y Moisés, nunca tuvieron miedo, su vigor y su valor se sustentaba en el pensamiento y legado de nuestro General Augusto C. Sandino que nos dejó la luz, la herencia y la hidalguía de no rendirse ante el invasor y mucho menos ante las injusticias que promovía la dictadura asesina somocista.

A 37 años de esa gesta, a 37 años que la sangre de Camilo, Arnoldo y Moisés se esparció para abonar los ideales de Sandino, de otros héroes y mártires, hoy en Nicaragua seguimos insurreccionados, pero para eliminar la pobreza de nuestras comunidades, llevando educación, salud, carreteras, viviendas, electricidad. Toda una gama de programas sociales que han convertido en protagonistas no solo a mujeres y hombres de Monimbó, de Masaya, sino de toda Nicaragua.

En Masaya ese legado de Camilo se recuerda todos los días, algo en que contribuyen aquellos hombres y mujeres que le conocieron de diversas maneras y que al pasar del tiempo lo recuerdan como si fuese ayer.

Víctor Hugo Martínez, tenía 9 años cuando conoció a Camilo, a quien describió como un hombre con profundas raíces cristianas, y que en todo momento expresaba que Nicaragua sería una nación donde [email protected] tenían que ir a la escuela, recibir atención médica y muchas cosas que la dictadura somocista negaba a las familias. Víctor era hijo de doña Natividad Martínez, una fiel colaboradora de Camilo y del FSLN.

Camilo vive en cada programa sandinista

“El pensamiento de Camilo es la continuidad del pensamiento del General Augusto C. Sandino, es el cooperativismo, el financiamiento para el campesino, porque el campesino sin financiamiento no hace nada, entonces el pensamiento de Sandino fue eso, lo que hizo Camilo y el Frente Sandinista fue darle continuidad y hacer realidad ese plan, ese programa”, sostiene Víctor quien en más de una ocasión le sirvió de correo a Camilo, pues siendo un niño la Guardia Somocista nunca sospechó de sus movimientos.

“Carlitos” era el seudónimo de Víctor, se lo puso Camilo en homenaje al Comandante Carlos Fonseca. Ese 26 de febrero de 1978 lo recuerda a la perfección, relató esas últimas horas y minutos que vio con vida a Camilo, a Arnoldo y Moisés.

“Camilo en esa gesta demostró resistencia y valentía, entregó la vida por salvarnos la vida a nosotros porque cubrió la retaguardia, desplegó a la Guardia para que nosotros pudieras avanzar”, recuerda "Carlitos".

En el sector de Los Sabogales, está la Casa Museo dedicada a esa gesta que fue el inicio de la Insurrección de Monimbó, ahí se puede conocer lo que ocurrió ese día, conocerán pertenencias que utilizó Camilo y el resto de compañeros que fueron masacrados por la Guardia en 1978, un día como hoy, dentro de la lucha de nuestro pueblo por su liberación. Entre estas pertenencias el plato donde comía, algunos tiros de su arma, la chaqueta que utilizó, la máquina de escribir y algunas fotos cuando doña Lidia Saavedra lo enterró a casi a escondidas.

La Insurrección de Monimbó, fue un momento difícil en la vida nacional, pero estos hermanos entregaron la vida totalmente por la causa del pueblo, que es la causa del Frente Sandinista.

“Camilo era un excelente jefe, un excelente compañero, un excelente padre porque (…) a nosotros nos quiso como hijo, todos mis hermanos le decían papa, el pensamiento de él, era que todos, en lo personal a mi me ofrecía estudios, educación, vivienda, es decir quería para el pueblo todos los programas que en estos momentos dirige el gobierno actual del comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo”, resaltó Víctor que 37 años después considera que los sueños de Camilo, del General Sandino y de muchos Héroes y Mártires se cumplen.

La máscara y la bomba de contacto

Siendo Masaya también la cuna del folclor, parte de esa idiosincrasia fue decisiva en la Insurrección de Monimbó y de eso sabe mucho don Justo Román González, quien también fue parte de esa epopeya libertaria que inició Camilo.

Con apenas 18 años, Justo se involucró en esa lucha revolucionaria, en pleno fragor del combate muchos jóvenes utilizaron las mascaras del Baile de las Negras para esconder su identidad. Igualmente se utilizó la bomba de contacto que surge ante la falta de armas y los deseos de acabar con el régimen opresor. Jóvenes que laboraban en talleres artesanales de pólvora se dedicaron a producirlas, tan eficaz fue, que la guardia somocista le tenía pavor.

Don Justo siendo un muchacho usó la máscara y las bombas de contacto en muchas ocasiones, siendo su imagen inmortalizada por la fotógrafa norteamericana Susan Meiselas, que recopiló fotografías de esa lucha insurreccional en el libro “Imágenes de una Revolución.

Para Justo, que no puede esconder de su rostro del paso del tiempo y tampoco la experiencia adquirida en esos momentos de lucha revolucionaria, lo que hoy vive Nicaragua con el Presidente Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, es el fruto de lo que sembraron hombres como Camilo, Arnoldo y Moisés, así como muchos héroes sandinistas.

Recuerda que fue durante un operativo contra el cuartel de la guardia en Monimbó, que conoció por primera vez una bomba de contacto “la arroje sin saber lo que tenía en las manos y lo peligrosa que eran, en ese momento era lo único que teníamos para luchar contra la guardia”.

Un gobierno solidario

“Para mí siempre digo que valió la pena y sigue valiendo la pena luchar por la Revolución, porque está Revolución nos ha traído a todos los nicaragüenses y no solo a los sandinistas, el gobierno revolucionario, el gobierno del compañero Daniel Ortega mira por [email protected] y no solo por los sandinistas, sino miremos cuando hay desastres naturales, es el primero que está ahí dando las ordenes, que a la gente hay que atenderla y darle lo que necesita”.

Justo sostiene que este gobierno es solidario, humanista y preocupado por llevar bienestar, algo por lo que lucharon los héroes de Los Sabogales.

Hizo ver que hace 37 años los jóvenes luchaban contra una dictadura sangrienta, ahora los jóvenes están insurreccionados contra la pobreza, dando la batalla para restituir derechos apoyando los programas sociales del gobierno.

“Siempre recomiendo a los jóvenes que tienen que cuidar la Revolución como la niñas de sus ojos, porque está Revolución ha costado sufrimiento, sangre, muchos [email protected] quedaron sin sus padres y las madres quedaron desamparadas y lo que le digo a la juventud es que aprovechen porque viven en una Nicaragua en paz, sin represión y tienen la gran posibilidad de ir a la universidad y prepararse”.

De esto está claro Moisés Ortiz, un joven de Masaya que sabe de ese legado convertido en programas sociales y se compromete a acompañar a la Revolución para seguir dando protagonismo a las familias.

“Como jóvenes somos los principales protagonistas en esta segunda etapa de la Revolución, nosotros debemos seguir retomando todos esos legados que nos dejaron nuestros Héroes y Mártires, principalmente el legado de nuestro Apóstol de la Unidad, como lo es Camilo Ortega Saavedra que estuvo presente en esta insurrección de Monimbó”.

Agregó que el Comandante Daniel y la compañera Rosario, ha confiado en la juventud y por tanto están más comprometidos a seguir entregándose, ahora en tiempos de paz y tranquilidad.

Katherine Ruiz, coordinadora de la Juventud Sandinista en Masaya, coincide con Moisés y agrega que la gesta de Los Sabogales los llena de compromiso “porque sabemos que el pueblo heroico de Monimbó, de Masaya y Nicaragua entera rinde homenaje a los héroes y mártires” que marcaron el destino “y ahora lo que ellos sembraron nosotros lo cosechamos”.

Mejor salud y viviendas para Masaya

Sostuvo que ahora se lucha contra pobreza “y nuestro compromiso es continuar estudiando, preparándonos para aportar más a esta segunda etapa de la Revolución”, apunta Katherine.

Y así como se lleva salud, educación, electricidad y muchos más programas en cada comunidad nicaragüense, igual protagonismo vive Masaya, con la rehabilitación que ha tenido el hospital Humberto Alvarado con la rehabilitación y modernización del laboratorio de patología, lugar donde cada mes se realizan decenas de pruebas de Papanicolaou para detectar cáncer cérvico uterino en las mujeres.En equipos modernos y estructura física se invirtieron más de 300 mil córdobas.

“Este laboratorio es muy importante, porque ayudamos a la detección del cáncer cervico uterino y se han detectado lesiones graves y leves, lo que previene que avance”, comentó Eddy Alejandro Hernández, médico patólogo.

El doctor Bayardo Marenco, subdirector médico de este centro asistencial, detalló que en enero pasado se realizaron mil 750 pruebas, ahora se establecieron metas de realizar 750 cada semana, a fin de seguir mejorando el servicio a la mujer y de esa forma evitar muertes por este tipo de cáncer en los nueve municipios de Masaya. En este hospital también se han hecho ampliaciones y remodelaciones en otras áreas, así como la adquisición de equipos modernos para realizar cirugías, entre otros.

“Es un logro obtenido y nos sentimos agradecidos con nuestro gobierno por estarnos apoyando desde el sector salud y educativo, esto quiere decir que vamos en avance, me siento protagonista de estos programas y aquí en este hospital hemos tenido muchos avances”, dijo María de los Ángeles Carballo Ríos.

En Masaya se rendía tributo a los héroes de los Sabogales, un proyecto de vivienda lleva su nombre y en estos hogares dignos habitan familias que ahora viven más tranquilos, entre estos Daniel Orozco Mercado.

“Estamos agradecidos con el gobierno, por las casas que nos han ayudado bastante y antes que estábamos en Las Torres (comunidad) nos arriesgábamos la vida que se cayera un cable de alta tensión y estamos alegres en estas casas, aquí vivimos tranquilos”, manifestó Daniel.

Otra que vive en protagonismo es doña Ángela Chavarría que vende sabrosos refrescos en el Tiangue Monimbó, lugar que fue completamente restaurado para que más de 30 mujeres y hombres tengan mejores condiciones de trabajo. En este lugar se puede comer a precios solidarios.

Recuerda que hace mucho tiempo trabajaban en la calle, pero tras la llegada del Gobierno Sandinista se ha modernizado el lugar, dando dignidad a los pequeños comerciantes.

“Para mí ha significado mi vida, de aquí he sacado adelante a mis hijos, a mis hermanas que han estudiado hemos mejorado nuestra economía”.

Y mientras la vida viene mejorando en Masaya, hay otros proyectos que están dando dignidad a las familias, como programas de saneamiento y agua potable en muchos barrios donde se instalan nuevas tuberías, adoquinamiento de calles, promoción de las raíces culturales y otros programas sociales que marcaron los Héroes y Mártires de Los Sabogales. A 37 años de la Insurrección de Monimbó, la gesta de Los Sabogales sigue siendo ejemplo para la Nicaragua que lucha contra la pobreza en nuevos tiempos.