La última situación de emergencia la vivieron los pobladores el pasado 29 de mayo en horas de la noche, cuando las aguas irrumpieron en las humildes viviendas, subiendo de nivel hasta 2 metros 40 centímetros.

De no ser por la acción oportuna de la Juventud Sandinista, Defensa Civil, activistas de Sinapred, personal de la municipalidad y pobladores de las zonas vecinas, se hubiera registrado una tragedia con víctimas, ya que en las casitas se encontraban niños menores y ancianos que tuvieron que ser auxiliados para sobrevivir a la inundación.

Para evitar que esa situación se repitiera hasta dejar víctimas y más daños, la Alcaldía de Managua negoció con la propietaria de la vivienda que obstaculizaba el libre paso de las aguas y tras meses de conversaciones se le compró el inmueble a un costo de 28 mil dólares. La casa terminó de ser derrumbada este domingo para iniciar obras de drenaje en el lugar y facilitar la circulación de las corrientes, dijo la Alcaldesa, compañera Daysi Torres.

Rodeada de los pobladores beneficiados con la medida, la edil capitalina añadió que con esa acción "estamos devolviendo el derecho a la gente a vivir en tranquilidad, sin zozobra, a tener a sus hijos con seguridad, que es el mandato que tenemos del comandante Daniel Ortega y de la compañera Rosario  Murillo, de dar respuestas inmediatas en la medida de nuestras posibilidades, buscando siempre cómo salvar vidas que es lo más importante".

Señaló que en el Distrito VII de Managua hay ubicado nueve puntos críticos, pero el del Anexo de Villa San Jacinto, era considerado un punto A, por su nivel de peligrosidad y el riesgo que corrían los vecinos.

Recordó que el pasado 29 de mayo fue realmente un milagro que no se registraran víctimas humanas, ante el paso de las fuertes corrientes que inundaron las casitas.

"La gente estuvo con el agua hasta el cuello y fue gracias a Dios y a la atención inmediata que se les brindó, que no hubo víctimas", afirmó Daysi.

Por su parte, don Manuel Salvador Reyes Velásquez, refirió que tienen 29 años de vivir en ese lugar y fue hasta en la década de los años 90 cuando se pobló más este sector que comenzaron a darse las inundaciones.

"Ningún gobierno nos dio respuesta, cada invierno eran las inundaciones y cada año subía más el agua, a tal grado que en mayo, allá en el tope el agua subió a metro y medio o más, en la casa que se derrumbó el agua subió dos metros cuarenta centímetros", resaltó el poblador.

"Hoy podemos despertarnos en la noche sin preocupación cuando esté lloviendo", dijo. "Ya no tenemos que temer, antes oíamos las gotas de agua y temblábamos de miedo; ahora no, podemos salir a las calles cuando llueve sin temor a inundarnos".

"Se lo agradecemos a Dios, al Gobierno del comandante Daniel y de la compañera Rosario, a las autoridades edilicias, a nuestra querida alcaldesa Daysi Torres y a nuestro delegado Julio Cuadra que fue uno de los que en realidad trató de buscar una solución", expresó.

En este sector hay 63 viviendas, de las cuales 41 eran las que se inundaban, y los afectados eran unos 435 pobladores.